martes, 29 de julio de 2008

¿Qué es la criminalización de la protesta social?

La Criminalización de la Protesta Social (CPS) se ha presentado desde hace varios años en diversos países como Colombia, México y también en Perú.
Consiste en procesar como delincuentes a los ciudadanos que participan en movilizaciones sociales, obligándolos a enfrentar largos y adversos procesos, y muchas veces encarcelando a los dirigentes.
Esta política de criminalización es una forma de controlar el descontento social, empleando cada vez más la legislación penal para enfrentar dicha inconformidad y no tomar en cuenta las aspiraciones en materia de justicia social, de democracia y de igualdad.
¿Qué es la protesta social?
La protesta social es la garantía social de los derechos humanos frente a gobiernos que incumplen con garantizar los mismos. Es la expresión del descontento de los ciudadanos frente a decisiones en las que no han sido consultados, no han estado involucrados y que les desfavorecen y perjudican. Es asimismo una forma de autotutela de derechos, mediante la cual las mismas personas emplean vías directas para reclamar o defender un derecho.
¿Por qué se criminaliza a quienes protestan?
La criminalización se produce por la resistencia a cambiar un modelo económico impopular o prácticas empresariales que generan el rechazo de la población. Se hace necesario entonces reprimir a todas las voces disidentes.
¿Cómo se manifiesta?
La CPS se manifiesta en:
- Detenciones arbitrarias
- Acoso y persecución de defensores de derechos humanos
- Descalificación de luchadores sociales, equiparándolos con delincuentes o terroristas
- Agravar las acusaciones imputando delitos políticos o contra la seguridad nacional
- Ilegalizar las principales formas de protesta social
- Reformas a la legislación penal tipificando nuevos delitos
- Faltas al debido proceso legal, atentando contra los derechos de quienes protestan
- Controles policiales que atentan contra las libertades fundamentales y los derechos humanos
- Cierre de los espacios de diálogo
- Violenta represión policial
- Militarización de la vida civil
- Bloqueo de toda forma de oposición
- Militarización de la población y de los estados
- Campañas mediáticas de desprestigio
Algunas manifestaciones de criminalización de la protesta en el gobierno del Dr. Alan García Pérez
- Pedido del Presidente de aprobar la pena de muerte
- Detenciones arbitrarias de manifestantes, dirigentes sindicales, estudiantes, campesinos e indígenas. Los casos más sonados han ocurrido en Aguas Verdes (siete personas, entre ellos Melissa Patiño y Roque Gonzales) y Andoas (ocho nativos kichwas y achuares)
- Represión violenta de manifestaciones de activistas de derechos humanos, de organizaciones artísticas, estudiantiles, antitaurinas y homosexuales
- Allanamientos policiales de bares, cafés y centros culturales en el centro de Lima
- Clausura de emisoras y canales de televisión al interior del país que transmitían información contraria al régimen
- Seguimiento, interceptación de sus comunicaciones y campañas de difamación contra entidades que defienden derechos humanos
- Acusación como terroristas a campesinos cuyas tierras han sido usurpadas por una empresa minera china en Piura
- Autoridades y medios de comunicación realizan campaña de desprestigio contra Aprodeh para descalificarla
- Expulsión de ONG de derechos humanos y la Iglesia Evangélica del Consejo de Derechos Humanos por el Ministerio de Justicia
Lista de fallecidos por acciones policiales contra la protesta social
- Jonathan Condori, 30 de agosto de 2006. Sicuani, Cusco
- Cirilo Tuero, 5 de diciembre de 2006. Abancay, Apurímac
- Marvin Gonzales Carvajal, 11 de abril de 2007. Santa, Ancash
- Julio Raymundo y Oscar Fernández, 15 de junio de 2007. Casapalca, Lima
- Julián Altamirano, 15 de julio de 2007. Andahuaylas, Apurímac
- Sergio Alanoca, 19 de julio de 2007. Juliaca, Puno
- John Acosta, 10 de enero de 2008. Pucallpa, Ucayali
- Julio Rojas, 18 de febrero de 2008. Barranca, Lima
- Emiliano García y Rubén Pariona Camposano, 19 de febrero de 2008. Ayacucho
Los 11 decretos que criminalizan la protesta social
El pasado 22 de julio de 2007, el gobierno de Alan García publicó 11 Decretos Legislativos anunciados como un mecanismo eficaz para luchar contra el crimen organizado. En realidad, estas normas reflejan más bien la intención de reprimir las movilizaciones sociales que en los últimos meses se han producido.
¿Por qué son inconstitucionales estos decretos?
- Al Poder Ejecutivo se le otorgó facultades para legislar sobre el crimen organizado (terrorismo, narcotráfico), pero estos decretos regulan otros asuntos para los que no había autorización (derecho de huelga, represión a movilizaciones sociales, inimputabilidad de policías y militares, etc.)
- Estos Decretos Legislativos restringen muchos derechos fundamentales:
  • Permiten que los policías y militares que maten ciudadanos con sus armas de reglamento y "en cumplimiento de su deber" NO SEAN JUZGADOS NI SANCIONADOS
  • Presentan como EXTORSIONADORES a las personas que participen en movilizaciones sociales bloqueando caminos y los sancionan hasta con 25 años de prisión
  • Señala que la Policía puede detener a una persona SIN ORDEN DEL JUEZ hasta 24 horas después del supuesto delito cometido
  • Sanciona a las autoridades que apoyen huelgas, aunque este sea un derecho de los trabajadores reconocido en la Constitución y la ley
  • Otorga a la Policía funciones que antes estaban reservadas para el Ministerio Público

jueves, 24 de julio de 2008

ÍNTIMO FRACASO

Al analizar la tabla final del torneo Apertura y no ver a Alianza Lima en los primeros lugares nos muestra la magnitud del fracaso del equipo blanquiazul en este 2008. Es más, Alianza, hoy por hoy, está más cerca de los puestos de descenso que de los de vanguardia que permiten pelear un título o la clasificación a algún torneo internacional. En las últimas semanas, la noticia en el fútbol local era la alegre "juerga" que se pegaron los jugadores del plantel aliancista en la despedida de Reimond Manco, la llamada gran promesa del fútbol peruano y actual jugador del PSV Eindhoven de Holanda. Como cualquier acto de esta naturaleza, que se convierte en morbo en nuestra sociedad con una facilidad espeluznante, este hecho agravó la situación del equipo íntimo que había mostrado una mejoría, una idea de juego que se podía observar con el profesor Richard Páez, ex director técnico de la selección venezolana y el gran artífice de las últimas grandes actuaciones del equipo llanero a nivel sudamericano, a pesar de tener sólo tres partidos al frente del equipo (una victoria contra el Juan Aurich en Chiclayo, otra contra la Universidad César Vallejo de Trujillo en Matute y un empate contra el clásico rival, Universitario, que venía de ser campeón). Luego vino la despedida de Manco, que jugó su último partido en Alianza contra la "U". Después las imágenes que nos mostraba el "muy rico y culto programa" (?) Magaly TeVe.
La increíble derrota de Alianza en Cusco contra Cienciano - quien volteó el partido después de ir perdiendo 2-0 para terminar ganando 3-2 - hizo que se eche más leña al fuego y que el tema pase a ser la comidilla para las ratas. Inmediatamente en La Victoria salieron a confirmar los acontecimientos. El ¿presidente? interino Carlos Franco, en unas declaraciones, dijo que no se podía permitir indisciplinas en el plantel y que los implicados iban a recibir drásticas sanciones. El entrenador Páez tácitamente afirmó que ya no iba a contar con esos jugadores. Esta fue la gota que rebalsó el vaso y lo que faltaba para coronar un final confuso, degradante y, desde todo punto de vista, decepcionante.
Pero analicemos la campaña de Alianza en este Apertura. Dicen que "lo que mal empieza, mal acaba" y las posiciones en la tabla final avalan esta afirmación. Los cinco primeros del Apertura (el campeón Universitario, Sporting Cristal, así como la Universidad San Martín, Cienciano y Bolognesi que tenían el compromiso de la Copa Libertadores a principio de año) fueron los que mejor se reforzaron. Planificaron su campaña incluso desde diciembre del 2007. Ahí tenemos la primera diferencia, la primera razón de la pésima campaña aliancista en el primer torneo del año.
Mientras aquellos equipos y otros más se reforzaban con gente de experiencia, con gente recorrida en las lides del fútbol, Alianza creía que iba a encontrar un nuevo César Cueto o Teófilo Cubillas o Pedro Pablo Perico León o Hugo Sotil en las canteras y que los "Jotitas" iban a salvar la campaña de este año. Los dirigentes apelaron al mesiánico populismo y a la demagogia de afirmar, tan alegre y juergueramente (ellos también se la pegan), el nacimiento de los nuevos "potrillos" que iban a ser guiados por el mismo técnico de aquel año 1993 donde apareció la primera generación de aquellos muchachos apodados así, el chileno Miguel Ángel Arrué, y que el futuro de la escuadra grone estaba asegurado por muchos años y que "con esta generación de jugadores vamos a lograr grandes cosas", como dijo el directivo Mauricio Prado. Tenemos razones para decir que los dirigentes de Alianza "no saben donde están parados". El chileno no era el técnico adecuado que requería un equipo grande, con la presión y la exigencia de salir campeón siempre; no tenía nivel ni era el técnico que una escuadra con pretensiones merecía.
Los mismos dirigentes agotaron todos sus esfuerzos y una buena parte del presupuesto del club en la contratación de un solo jugador, el mejor del 2007, la gran figura del año pasado en nuestro fútbol, el colombiano Johnnier Montaño, que brilló con camiseta de Sport Boys del Callao. Como se recuerda, Montaño fue protagonista de la primera novela de nuestro fútbol en este año, porque el "compadre" de Alianza, Universitario, lo acusaba de haber firmado contrato con la institución victoriana, cuando - según afirmaban - ya lo había hecho por ellos. La Federación Peruana de Fútbol (FPF) decidió retenerle el carné de cancha al jugador hasta que haya un pronunciamiento oficial por parte de la Comisión de Justicia de la misma FPF. Este problema no permitió que el colombiano jugase las primeras fechas del campeonato por Alianza, lo que conllevó a una pérdida de tiempo y de dinero para el equipo íntimo. Tiempo porque el equipo necesitaba a gritos la presencia de Montaño y dinero porque el club pagaba su sueldo al cafetero sin jugar. Aunque no lo quieran reconocer, los dirigentes, en especial el presidente de la Comisión de Fútbol en esas fechas y actual presidente interino, Carlos Franco; tienen responsabilidad en este hecho. Franco personalmente tuvo conversaciones con el tipo que decía ser representante de Montaño, un tal Jaime Lozano, que ni siquiera está reconocido por FIFA para ejercer esa función. Carlos Franco sabía de esto y, aún así, sabiendo los problemas que iban a venir después, hizo los contactos con Lozano. Alianza estuvo a punto de ser suspendido por esta "inocentada".
Así tenemos entonces que la versión Alianza Lima 2008 se empezó a forjar sobre la base de un equipo novel, inexperto, joven como para darle toda la responsabilidad de llevar a la institución hacia el campeonato, y principalmente con unos dirigentes torpes que en ningún momento tuvieron visión y criterio para planificar correctamente la campaña del presente año. Esas son las principales razones de que ahora Alianza Lima, uno de los equipos más tradicionales del Perú y uno de los de mayor hinchada, no pueda ser campeón nacional.
Los actos de indisciplina cometidos hace unas semanas no se justifican y merecían un castigo para sentar un precedente. Los señores Waldir Sáenz, Santiago Salazar, Jorge Soto y Juan Jayo - que renunció por su cuenta - tienen bien merecida su expulsión del club. Pero, ojo, que la magra campaña de Alianza viene desde principios de año, no sólo es de estos últimos partidos del Apertura como para echarle toda la culpa a estos inconscientes futbolistas. No se dejen engañar por esta cortina de humo, por estos infelices hechos que los dirigentes han aprovechado para ocultar su responsabilidad y lavarse las manos como Pilato. Que Carlos Franco y su banda reconozca que esta pobre campaña se debe a su incapacidad para dirigir. Por cierto, nos preguntamos ¿cuándo van a ser las elecciones en Alianza?, ¿acaso el adjetivo "interino" es sólo parcial porque no van a haber elecciones y Franco seguirá donde está? Nadie se pronuncia al respecto, ni la misma prensa. Las artimañas de la política y del gobierno se han aprendido en nuestro querido y único "julbo" peruano. Alianza ya no va a ser campeón nacional, no logró el objetivo de quedar entre los siete primeros del Apertura. Los responsables tienen que dar la cara y hacerse cargo. "Lo que mal empieza, mal acaba".

martes, 1 de julio de 2008

COSAS DEL ORINOCO

Volví. Después de un largo tiempo. Y no es que estuve oprimido o arrastrando alguna cadena ominosa, es que el último ciclo académico en la universidad prácticamente me tuvo inexistente para todos los pocos (poquísimos) lectores de este humilde espacio. Pero, para mi alivio (aunque estoy un poco nostálgico), este pesado ciclo ya acabó, con todas sus tareas y trabajos que me tuvieron sin mucho tiempo para otras cosas, como las que nos gusta a todo joven. Y ustedes dirán ¿por qué se siente tan nostálgico nuestro amigo si ya terminó su ciclo? Debería estar feliz. Y lo estoy, más que feliz estoy contento, y mucho más ahora que revisé mis notas y ver que estoy aprobado en todos los cursos, motivo para celebrar porque había un par de ellos que me tenían preocupado. Pero igual me siento un poquito triste. Este ha sido el mejor ciclo que he tenido, el mejor que he llevado desde que ingresé a la "respetuosa, democrática, tolerante y civilizada" (?) Universidad de San Martín de Porres. Por varios motivos. En este ciclo viví muchas cosas, cosas que - siendo sincero - no pensé vivir. Me sentí que por primera vez tenía una vida social activa en el claustro donde me desempeño académicamente. Y esto es lo más importante a resaltar. Porque como ustedes pueden imaginarse, participaciones de otra clase en esa universidad no están patrocinadas, me refiero a la verdadera participación, a hechos que reivindiquen el verdadero concepto de la palabra que está muy vinculada con la democracia. Pero, por supuesto, en la práctica esta no existe en esta escuela, ya que a los alumnos no se les permite organizarse libremente ni tener una participación activa en las decisiones de importancia, ni mucho menos tener una participación política, como correctamente debería ser por ser la universidad un centro de encuentro de diferentes personas en todo orden y sentido, diferentes en su estilo de vida, en su personalidad, en su condición social, económica, cultural; y en sus ideologías y formas de ver la vida. Además que siempre se ha dicho que la universidad cumple con todas las normas democráticas y es el mejor ejemplo de ella, con una ignorancia total de la realidad. Esta frase, ya perteneciente al diccionario de la Real Academia de los Cliché, debería cumplirse, porque como bien lo describe la misma, los centros universitarios son los formadores de los futuros profesionales que le van a aportar al país su conocimiento y esfuerzo, por lo tanto, estos tienen que dar el ejemplo de ser los más democráticos y tolerantes dentro de un sistema - como ya es sabido - caduco y donde la corrupción y los intereses particulares e individuales siempre terminan imponiéndose sobre los colectivos y sociales, desvirtuando de esta manera los elementales principios democráticos. Será tema de entradas posteriores las "joyitas" de la Universidad de San Martín de Porres que avalan estas afirmaciones.
Ahora vayamos al punto principal de este post, al clímax, a mi principal razón de expresión que paso a escribir en estos momentos y que he considerado digno de publicarse en este blog. Como decía, lo más resaltante en este ciclo fueron - por decirlo de alguna manera - las sorpresas que me llevé en él. Las cosas que viví, lo nuevo que aprendí y las personas que conocí. Fue el ciclo más emocionante, excitante y adrenalínico desde que soy universitario. Para empezar, a la mayoría de compañeros que tuve este ciclo no los conocía, nunca los había visto en mi vida. Era un porcentaje mayor a la mitad del aula. Al otro porcentaje del salón ya los conocía del ciclo anterior y de otros ciclos, incluso me sorprendí de encontrarme una vez más con personas que pensé se habían retirado y que volví a ver esta etapa, que había conocido incluso desde mis primeras épocas en la universidad cuando estaba en el turno de la tarde. Y como también se deben estar imaginando en estos momentos, fue difícil empezar a relacionarse con gente que no conoces y mucho más si es que con esas personas ibas a desempeñarte, compartir y trabajar durante cuatro meses (el tiempo que dura el ciclo). Así que, como también deben saber, formar grupos de trabajo para las distintas tareas y misiones que nos encomendaban los profesores, fue igual o más difícil. Pero tuve la suerte de encontrar personas que ante todo - cosa que me sorprendió - demostraban ser profesionales para trabajar con gente que ellos tampoco conocían. Definitivamente esto ayudó también - al menos yo lo veo así -, ya que todos estábamos en la misma situación. Y así en la mayoría de grupos que formé (específicamente en dos de ellos) no conocía a nadie, salvo a una persona por grupo. Y quiero referirme a uno de estos. Al grupo que tuvimos la oportunidad de formar para el curso de Producción y realización de televisión 1, materia que previo al inicio del ciclo esperaba con ansias, ya que en la asignatura anterior en la disciplina que venía antes presentamos un mal trabajo final y me había quedado con esa espinita, además que a los cursos que están relacionados con mi rama (periodismo) les tomo mayor interés. Y justo la mayoría de cosas que viví y aprendí en este periodo ocurrieron en y con los integrantes de este grupo. Ahora se enterarán por qué. El dream team estaba conformado, desde el arco hasta la delantera, por: Miriam Elena Acosta, una de las primeras de la clase, mujer trabajadora, cualidad que la hace muy madura e independiente, con una personalidad atrapante, inquietante, hipnotizante por su trato y la amabilidad que expresa; Fiorela Arias, conversadora hasta más no poder, con la facultad de sacar mil y un anécdotas de algún pequeño (o estúpido) comentario lanzado por uno de nosotros, pero agradable con todos; YO (ya me conocen), un "pata" callado, que decidió mantener un perfil bajo en el tiempo que durara el ciclo (con esto quizá puedan entender, en parte, ciertas actitudes mías; aunque este espacio de descripción personal sería llenado mejor por los mismos integrantes del grupo mencionado); Pilar Delgado, la única que conocía desde antes en el grupo y a la que debo agradecer que haya formado parte de él, una chica sensible, llena de ganas de hacer las cosas, a pesar que a veces no se organice bien; Jackie Ibarra, chica de pocas palabras también, que con confianza - como la que nació en el grupo - es capaz de soltarse y decir las mayores ocurrencias; Julissa Navarrete, chica de carácter especial, me sorprendía que no le guste la música romántica o que no tenga ese perfil (como ella decía "no soy cursi") como el común de chicas en nuestra facultad y que nunca cruce las piernas, pero igual muy ocurrente y creativa para lanzar bromas; Alejandro Rivera, "pata" con cara de niño (como yo), de caminar relajado y de mucha gracia; Fabián Valenzuela, el mayor de todos con pinta de intelectual, con la costumbre de creerse el bacán, el patán, y siempre hablando de más; y Eva Vergara, chica inocente, de buen corazón, amable y una de las más responsables del grupo. La historia que quiero contar empieza en la convivencia de este grupo, en todo lo que nació en él.
Este conjunto iba a mantenerse hasta fin de ciclo, así que teníamos que empezar una buena relación entre todos, con el fin principal de que los trabajos salgan bien porque todos teníamos un mismo objetivo: aprobar el curso. El profesor, Leonel Ojeda - tipo pequeño, idéntico al popular Señor Miyagi de la película Karate Kid -, nos mandó el primer trabajo más pronto de lo que esperábamos: un guión técnico. Teníamos que reunirnos obligatoriamente para entre todos dar ideas para desarrollar este guión. Así fue el comienzo de continuas reuniones y exquisitos momentos. Dentro de esta convivencia, estas nueve personas empezaron a conocerse, a descubrir cualidades y defectos en sus colegas, a empezar con los comentarios (quiérase o no, esto siempre pasa) con respecto a los otros. Yo, por mi parte, me mantenía en mi filosofía. Para mí era una oportunidad para conocer nuevas personas y... nuevas chicas. Obviamente que lo primero siempre iba a ser el desarrollo del curso y los trabajos encomendados, pero no podía con mi genio. Con ellas tenía la oportunidad de tener mejor llegada ya que no me conocían y no tenían ya almacenada una visión de mi persona. Iba a empezar de cero con ellas. Como soy un galán frustrado, sin muchos argumentos estéticos, tengo mis propias manías de "marcar mi territorio" con las mujeres. Como siempre, tenía una lista de prioridades ordenada según mis gustos visuales (y sexuales también). Y la primera en esa lista era Eva. Me pareció atractiva desde un primer momento. En ese pequeño cuerpo habían cositas interesantes. Así que cargué mis municiones en dirección hacia ella. Y así poco a poco la fui tratando, la fui conociendo. No sólo valoro el exterior de una mujer, es más, eso para mí queda en segundo plano, de que es lo primero que se aprecia en una chica y lo que hace que uno le ponga la puntería eso es cierto, pero también, y mucho más, valoro el interior de una mujer, que sea una buena persona, inteligente, que no esté llena de superficialidades, sin prejuicios, que trate a todos por igual y, principalmente, que tenga lo que busco en una mujer, en una compañera sentimental. Y así Eva poco a poco me fue encantando, conquistando (indirectamente, no porque lo haya hecho con esa intención), cautivando con su forma de ser, por la manera como me sentía con ella, por ser la primera chica que me trataba como ser humano y por la dulzura de su trato. Y así también poco a poco, dentro de mí, fue naciendo un sentimiento puro y limpio hacia ella, que el tiempo diría que fue un gran error. Una noche, saliendo de una práctica que habíamos dado en otro curso, ella y yo salimos juntos. Caminamos por la larga y transitada avenida que se convierte en un túnel previo a la facultad y hablamos. Le dije lo que sentía por ella, que era algo que ya no podía ocultar, que me quemaba por dentro. Primero me argumentó que no quería desviarse de sus estudios, que eso era su principal prioridad, para después decirme que sólo me ve como amigo, y después rematarme resfregándome en la cara que ya tenía enamorado. Sus palabras fueron frías y contundentes. Entonces - ¿qué creen? -, me puse bien mal, sentía que la tristeza me agobiaba. Recuerdo que esa noche no fui a dormir a mi casa. Para hacer más trágico el asunto, me fui en el mismo carro que ella. Nos sentamos juntos. Ahí le pedía explicaciones, le rogaba que me diera una mínima esperanza. Sus palabras eran cada vez más contundentes, y esta vez las acompañaba de una solemne seriedad. Me bajé casi inmediatamente después de ella, una cuadra más allá y estuve caminando sin rumbo. Llegué a parar a un parque, me senté en una de las bancas y fue donde me quebré. Las lágrimas inundaban mi rostro y ese pequeño espacio que ocupaba. Después me metí a un bar y estuve ahí hasta la mañana siguiente. Fue un golpe muy duro para mí.
Ahora que pasó la tormenta y pensando más calmadamente, quizá me apresuré, quizá confundí las cosas, quizá me emocioné demasiado. Los fantasmas de mi pasado triste volvieron a aparecer y tal vez me entusiasmé demasiado con esta chica. Puede ser que también me haya jugado una mala pasada el temor que siempre me acompaña: quedarme solo por siempre, y por eso, por los mínimos detalles que había mostrado conmigo, pensé que correspondería mis sentimientos.
Esta fue la primera experiencia contada en esta historia que viví en este imborrable ciclo. Me enamoré. Así de simple. Una vez más. Cuando pensé que nunca iba a volver a sentir eso y mucho menos por alguna chica de la universidad. Yo que decía que no eran chicas para mí, que no son de mi tipo por ser comúnmente triviales, vacías y vanas. Sin embargo, esta vez me olvidé de esto. La última vez que me había enamorado de una chica de la universidad fue el primer año, el primer ciclo, cuando recién ingresaba y era un cachimbo que no estaba acostumbrado a esa nueva vida. Después fui observando la realidad que, por cierto, no es del todo mala como quizá la esté haciendo parecer. Porque hay personas que valen la pena, que merecen mi respeto y, en el caso de esta nueva gente que conocí este ciclo y que formaron parte de mi mismo grupo, también diría lo mismo. Cada persona dentro de su yo, con sus virtudes y defectos, son especiales y únicas. La cosa es saber convivir con ellas. Y dentro de este grupo quiero destacar y agradecer infinitamente por su existencia y su presencia en aquellos momentos difíciles a una persona en especial. Sin exagerar, el ser humano más divino, más maravilloso, más extraordinario que he conocido sobre la faz de la Tierra. Sí, a ti, M.E.A., Miriam Elena Acosta. Gracias por escucharme, por estar conmigo. Gracias por ayudarme a olvidar. Gracias por crearme un nuevo mundo lleno de colores donde todo es dicha y alegría cuando estoy contigo, cuando hablo contigo. Gracias por la sublime sensación de inmovilidad de espacio y tiempo que percibo cuando estoy a tu lado. No sé qué será, pero es lo que siento por ti. ¿Acaso alguien sabe, alguien puede explicarme exactamente qué es esto? ¿Qué significa sentir que te falta el aire, que te falta un motivo para afrontar el día con ganas cuando no tienes a tu lado a alguien, cuando no la ves? ¿Qué son estos deseos locos de salir a buscarte e ir a tu encuentro, sin importarme que tan lejos vaya, hasta el mismísimo infierno si quieres, con tal de abrazarte, besarte, hacerte mía y que seamos felices por siempre? ¿Qué significan estos sueños de querer compartir mi vida contigo hasta el último aliento de mi existir? No me animo a darme una respuesta. Dicen que la experiencia es la mejor maestra y quizá esté aprendiendo, en parte gracias a ti. Por eso no me atrevo a decir (o reconocer) abiertamente lo que siento por ti. Aunque de eso ya estoy totalmente seguro, tan seguro como cuando estoy contigo. Y también porque ya no quiera arriesgar (como dices tú), porque ya no quiero que la historia termine como siempre y porque creo que esta vez no podría soportar perderte a ti, la otra mitad de mi corazón y mi ser. En ese sentido somos tan idénticos, tan iguales. Son - como dices tú - "COSAS DEL ORINOCO", que ocurren y hay que aprender a convivir con ellas. He tomado una sabia decisión. Dejar que el tiempo, con sus vaticinios proféticos, hable y una nuestros destinos. Que sea él quien decida, aunque en lo más profundo de mi ser desee que nos pueda unir. Y esta también es mi manera de despejarme, de expresarme, refugiándome en una de las actividades que más me reconfortan y me apasionan: escribir. Y de paso (si es que lees este blog) sepas lo que me inspiras y lo que me haces sentir. Ojalá que estas palabras hayan calado hondo en tus sentimientos, hayan sido la llave que me abra tu corazón y me permita poder entrar. Estoy seguro que mis palabras te emocionarán.

*En entradas posteriores se enterarán de más detalles, más anécdotas divertidas y, por supuesto, aparecerán más personajes. Prepárense que pronto se viene la segunda parte

*Para no aludir a nadie, los verdaderos nombres de las personas nombradas en esta historia han sido cambiados
*Si es que alguno de los aludidos leyera esta entrada, les pido mil disculpas si fallé en el diágnostico psicológico de ellos mismos, son las pequeñas cosas que logré percibir en estos cuatro meses