jueves, 24 de julio de 2008

ÍNTIMO FRACASO

Al analizar la tabla final del torneo Apertura y no ver a Alianza Lima en los primeros lugares nos muestra la magnitud del fracaso del equipo blanquiazul en este 2008. Es más, Alianza, hoy por hoy, está más cerca de los puestos de descenso que de los de vanguardia que permiten pelear un título o la clasificación a algún torneo internacional. En las últimas semanas, la noticia en el fútbol local era la alegre "juerga" que se pegaron los jugadores del plantel aliancista en la despedida de Reimond Manco, la llamada gran promesa del fútbol peruano y actual jugador del PSV Eindhoven de Holanda. Como cualquier acto de esta naturaleza, que se convierte en morbo en nuestra sociedad con una facilidad espeluznante, este hecho agravó la situación del equipo íntimo que había mostrado una mejoría, una idea de juego que se podía observar con el profesor Richard Páez, ex director técnico de la selección venezolana y el gran artífice de las últimas grandes actuaciones del equipo llanero a nivel sudamericano, a pesar de tener sólo tres partidos al frente del equipo (una victoria contra el Juan Aurich en Chiclayo, otra contra la Universidad César Vallejo de Trujillo en Matute y un empate contra el clásico rival, Universitario, que venía de ser campeón). Luego vino la despedida de Manco, que jugó su último partido en Alianza contra la "U". Después las imágenes que nos mostraba el "muy rico y culto programa" (?) Magaly TeVe.
La increíble derrota de Alianza en Cusco contra Cienciano - quien volteó el partido después de ir perdiendo 2-0 para terminar ganando 3-2 - hizo que se eche más leña al fuego y que el tema pase a ser la comidilla para las ratas. Inmediatamente en La Victoria salieron a confirmar los acontecimientos. El ¿presidente? interino Carlos Franco, en unas declaraciones, dijo que no se podía permitir indisciplinas en el plantel y que los implicados iban a recibir drásticas sanciones. El entrenador Páez tácitamente afirmó que ya no iba a contar con esos jugadores. Esta fue la gota que rebalsó el vaso y lo que faltaba para coronar un final confuso, degradante y, desde todo punto de vista, decepcionante.
Pero analicemos la campaña de Alianza en este Apertura. Dicen que "lo que mal empieza, mal acaba" y las posiciones en la tabla final avalan esta afirmación. Los cinco primeros del Apertura (el campeón Universitario, Sporting Cristal, así como la Universidad San Martín, Cienciano y Bolognesi que tenían el compromiso de la Copa Libertadores a principio de año) fueron los que mejor se reforzaron. Planificaron su campaña incluso desde diciembre del 2007. Ahí tenemos la primera diferencia, la primera razón de la pésima campaña aliancista en el primer torneo del año.
Mientras aquellos equipos y otros más se reforzaban con gente de experiencia, con gente recorrida en las lides del fútbol, Alianza creía que iba a encontrar un nuevo César Cueto o Teófilo Cubillas o Pedro Pablo Perico León o Hugo Sotil en las canteras y que los "Jotitas" iban a salvar la campaña de este año. Los dirigentes apelaron al mesiánico populismo y a la demagogia de afirmar, tan alegre y juergueramente (ellos también se la pegan), el nacimiento de los nuevos "potrillos" que iban a ser guiados por el mismo técnico de aquel año 1993 donde apareció la primera generación de aquellos muchachos apodados así, el chileno Miguel Ángel Arrué, y que el futuro de la escuadra grone estaba asegurado por muchos años y que "con esta generación de jugadores vamos a lograr grandes cosas", como dijo el directivo Mauricio Prado. Tenemos razones para decir que los dirigentes de Alianza "no saben donde están parados". El chileno no era el técnico adecuado que requería un equipo grande, con la presión y la exigencia de salir campeón siempre; no tenía nivel ni era el técnico que una escuadra con pretensiones merecía.
Los mismos dirigentes agotaron todos sus esfuerzos y una buena parte del presupuesto del club en la contratación de un solo jugador, el mejor del 2007, la gran figura del año pasado en nuestro fútbol, el colombiano Johnnier Montaño, que brilló con camiseta de Sport Boys del Callao. Como se recuerda, Montaño fue protagonista de la primera novela de nuestro fútbol en este año, porque el "compadre" de Alianza, Universitario, lo acusaba de haber firmado contrato con la institución victoriana, cuando - según afirmaban - ya lo había hecho por ellos. La Federación Peruana de Fútbol (FPF) decidió retenerle el carné de cancha al jugador hasta que haya un pronunciamiento oficial por parte de la Comisión de Justicia de la misma FPF. Este problema no permitió que el colombiano jugase las primeras fechas del campeonato por Alianza, lo que conllevó a una pérdida de tiempo y de dinero para el equipo íntimo. Tiempo porque el equipo necesitaba a gritos la presencia de Montaño y dinero porque el club pagaba su sueldo al cafetero sin jugar. Aunque no lo quieran reconocer, los dirigentes, en especial el presidente de la Comisión de Fútbol en esas fechas y actual presidente interino, Carlos Franco; tienen responsabilidad en este hecho. Franco personalmente tuvo conversaciones con el tipo que decía ser representante de Montaño, un tal Jaime Lozano, que ni siquiera está reconocido por FIFA para ejercer esa función. Carlos Franco sabía de esto y, aún así, sabiendo los problemas que iban a venir después, hizo los contactos con Lozano. Alianza estuvo a punto de ser suspendido por esta "inocentada".
Así tenemos entonces que la versión Alianza Lima 2008 se empezó a forjar sobre la base de un equipo novel, inexperto, joven como para darle toda la responsabilidad de llevar a la institución hacia el campeonato, y principalmente con unos dirigentes torpes que en ningún momento tuvieron visión y criterio para planificar correctamente la campaña del presente año. Esas son las principales razones de que ahora Alianza Lima, uno de los equipos más tradicionales del Perú y uno de los de mayor hinchada, no pueda ser campeón nacional.
Los actos de indisciplina cometidos hace unas semanas no se justifican y merecían un castigo para sentar un precedente. Los señores Waldir Sáenz, Santiago Salazar, Jorge Soto y Juan Jayo - que renunció por su cuenta - tienen bien merecida su expulsión del club. Pero, ojo, que la magra campaña de Alianza viene desde principios de año, no sólo es de estos últimos partidos del Apertura como para echarle toda la culpa a estos inconscientes futbolistas. No se dejen engañar por esta cortina de humo, por estos infelices hechos que los dirigentes han aprovechado para ocultar su responsabilidad y lavarse las manos como Pilato. Que Carlos Franco y su banda reconozca que esta pobre campaña se debe a su incapacidad para dirigir. Por cierto, nos preguntamos ¿cuándo van a ser las elecciones en Alianza?, ¿acaso el adjetivo "interino" es sólo parcial porque no van a haber elecciones y Franco seguirá donde está? Nadie se pronuncia al respecto, ni la misma prensa. Las artimañas de la política y del gobierno se han aprendido en nuestro querido y único "julbo" peruano. Alianza ya no va a ser campeón nacional, no logró el objetivo de quedar entre los siete primeros del Apertura. Los responsables tienen que dar la cara y hacerse cargo. "Lo que mal empieza, mal acaba".