domingo, 18 de abril de 2010

BTR: la verdad de las mentiras

Delatora es la ansiedad con que algunos personajes, en particular Jorge del Castillo, tratan de librarse de sospechas sobre su complicidad con Rómulo León y Fortunato Canaán.

Del Castillo ha querido apoyarse en la aparición de un sujeto de tercer plano para decir algo así como: "¡Al ladrón! ¡Al ladrón!". El pobre hombre no tiene nada que hacer en el drama. Pero que el secretario general del APRA quiera apoyarse en él es síntoma de desesperación.


Gisselle Gianotti confirma ahora, entre otras cosas, que del Castillo y Rómulo León hablaban sobre una tramposa operación petrolera que iba a dar muchos millones de dólares. "En un momento", dice Gianotti refiriéndose a un audio robado, "Rómulo le dice a del Castillo que no se preocupara pues todo lo que esto generara iba a cubrir la campaña del 2011".


Este es un dato que ya se había filtrado hace meses, pero que ahora, en versión irrefutable, se confirma e indica lo que podría significar un gobierno de del Castillo en materia de corrupción y coimas.


Desde hace tiempo algunos analistas creen que el artífice mayor y, por lo tanto, el mayor beneficiario de los grandes negociados gubernamentales es del Castillo, socio fiel del presidente Alan García.


Un análisis del caso del chuponeo practicado por la empresa en que Gianotti trabajaba tiene que partir de dos factores de arranque:


1. El general Miguel Hidalgo, gran amigo de Alan García y entonces jefe de la Dirección Nacional Antidrogas (DIRANDRO), fue encargado por este de la investigación de un caso que no correspondía a su cargo y sus funciones.


2. La jueza encargada del caso, María Martínez Gutiérrez, del 34 Juzgado Penal de Lima, es una magistrada provisional. Ya se sabe que el presidente de la Corte Superior de Lima, que nombra a los jueces provisionales, es César Vega Vega. No es por hablar mal, pero Vega Vega es íntimo compañero y amigo de García. Tanto, que cuando el futuro presidente del Perú regresó de París, Vega Vega le brindó para domicilio de él y su esposa su estudio de abogado, en la cuadra 11 del jirón Carabaya.


Vega Vega es el típico magistrado aprista que administra "justicia" en función de lo que le dictan de Palacio. El acoso judicial a periodistas se inspira sin duda en ese centro de un poder que es absoluto y, además, podrido.


De todo lo conocido y de lo que ahora revela Gisselle Gianotti se puede extraer esta conclusión: el APRA encargó el caso BTR a personas que podían encubrir a líderes de ese partido.


El corolario es: los que se saben culpables son los únicos que pueden haber robado y manipulado pruebas. Para eso se requiere poder - policial y judicial -.

domingo, 31 de enero de 2010

La derecha en el Perú

¿Qué significa ser de derecha en el Perú? ¿Cuál es el perfil de un derechista peruano? ¿Qué filosofía la inspira? ¿Qué organizaciones, qué líderes, qué fuerzas políticas integran el campo de la derecha, qué corrientes de opinión? ¿Tiene algún programa? ¿Cómo opera? Voy a ensayar algunas respuestas provisorias a este conjunto de preguntas. En el Perú no existen investigaciones históricas y empíricas que ayuden a definirla mejor. La peruana es una derecha difusa, borrosa, sin perfiles claros. Ella alberga a conservadores y a reaccionarios, a los defensores de la tradición y del statu quo, a los promotores del autoritarismo (la mano dura) y a los arribistas de toda laya. Cuando son católicos pertenecen al Opus Dei o al Sodalitium y, por eso mismo, son fundamentalistas pues fusionan la religión con la política. Son endogámicos: estudian en los mismos colegios, pertenecen a los mismos clubs exclusivos, se divierten en las mismas playas de moda, leen los mismos best sellers y, desde luego, a Vargas Llosa, su novelista favorito.

Son liberistas (adoran al liberalismo económico) más que liberales. Aman la molicie rentista y odian el esfuerzo industrial. Son hispanistas, anglófilos o pro yanquis y, por eso mismo, excluyentes y racistas. Buscan la unanimidad y rechazan el pluralismo. Los mueve el miedo a los otros que pueden desbordarlos (los indios, los cholos, los amazónicos). Prefieren el orden al cambio y a la libertad. Son elitistas y están contra toda participación de las masas. Sus sectores ilustrados se inspiran en el pensamiento reaccionario de Louis de Bonald, Joseph de Maistre, Edmund Burke, Lammenais, Donoso Cortés, Carl Schmitt, Bartolomé Herrera, Riva Agüero. La derecha peruana ilustrada de hoy, sin embargo, no ha alcanzado las cumbres de la generación del 900. Son sólo modestos libretistas de ese viejo pensamiento reaccionario, de la Escuela Austriaca de economía (von Wieser, von Misses, von Hayek) en su versión gringa (la llamada Escuela de Chicago) y de la Escuela de Viena (Mach, Bühler, Gomperz, Popper).


Son partidarios de la versión extrema del neoliberalismo (sólo mercado y nada de Estado, exportación primaria sin industrialización, apertura total al libre comercio sin protección de los intereses nacionales, autorregulación del mercado sin protección de la sociedad, libre movimiento de capitales sin regulación, explotación del trabajo sin derechos del trabajador, puro chorreo y nada de distribución equitativa). Son hermanos-enemigos del estatismo. Por eso aman y odian a Chávez. Creen ingenuamente (¿o maliciosamente?) que el estatismo es la única alternativa a su pensamiento único conservador. Son monótonos y monocromáticos. Están incapacitados para pensar otros modelos de desarrollo que se ubican entre el neoliberalismo extremo y el estatismo. No perciben los matices que dan tono y color a la compleja vida social.


La derecha está integrada por los poderes fácticos (los organismos financieros internacionales, la Confiep, los medios de comunicación, las FF.AA., la iglesia católica conservadora), algunos caudillos y sus entornos (Fujimori, García), algunos partidos (PPC, el Apra) y corrientes de opinión alimentadas por los medios nacionales e internacionales. Carece, sin embargo, de un liderazgo preciso. Tampoco tiene una representación política definida. Sólo cuenta con representaciones sociales. Está desarticulada y sometida a ambiciones incontenidas y a una competencia exacerbada. Los operadores políticos y algunos publicistas y periodistas de los medios pretenden superar ese déficit. Lo que unifica a la derecha dispersa, sin embargo, es el enemigo al que tienen que combatir porque pone en peligro sus intereses y su modelo neoliberal extremo: Ollanta Humala y su entorno. Para asesinarlos moralmente han alquilado a sicarios mediáticos, Tirifilos del insulto, la mentira y la calumnia.