jueves, 26 de abril de 2012

Adiós, unidad

Dicen que la política es la actividad que consiste en buscar, obtener y ostentar poder; que todo se define en eso. A más poder tengas mejor (o más ducho) político eres. Esto se ha podido ver, en realidad, en toda la historia de la humanidad: grandes imperios que buscaban expandirse en la antigüedad, reyes tiranos y abusivos que explotaban a sus súbditos para hacerlos trabajar para ellos, dos o más países buscando imponer su hegemonía en el mundo, etc.

El Perú no es la excepción a esta regla general y cada vez más, y en cada generación, aparecen dignos representantes de este pensamiento. Aquí podríamos encontrar una de las razones por la que la política está tan desprestigiada en el país y existe poca confianza de parte de la población hacia los políticos. En la derecha, en la izquierda, al centro; arriba, abajo; al norte, al sur; al este, al oeste se manifiesta esa lucha encarnizada por el poder y por la hegemonía. Vemos como en la derecha se sacan los ojos por ese bien preciado. Un ejemplo es que han ido a las tres últimas elecciones divididos, cada uno por su lado. Salvo cuando se trata de defender un interés en común (que aquí es el ‘modelo económico’) hay una rivalidad muy fuerte por ganar “el espacio”.

Lo de la izquierda es bastante peculiar. Ni siquiera por un interés común logran unificar criterios y ponerse de acuerdo. Más bien, el tiempo se les pasa tratando de adjudicarse la iniciativa o el derecho de la protesta, la marcha, el programa, las reformas, la revolución, el pedo de Juan, los palotes de Perico, etc, etc, etc. Es un caso digno de estudio como la izquierda – ayer, hoy y tal vez siempre – se pone trabas solita y no puede encontrar su norte. Ejemplos hay de sobra, y hasta para regalar.

Uno de los principales problemas de la izquierda es que es coyunturalista. Se junta para realizar acciones cuando estalla un tema sensible, un conflicto social, un caso de corrupción o específicamente para las campañas electorales. Y todo siempre queda ahí, como por acción de la gravedad. Después que el tema baja en intensidad, se dispersa, las organizaciones y partidos vuelven a su dinámica y asuntos internos y terminamos en lo mismo. Un ejemplo claro es el conflicto en Cajamarca por el proyecto minero Conga. Apenas el conflicto se hacía notar cada vez más, diversas organizaciones de izquierda acordaron reunirse y planificar acciones como manifestación de protesta. La situación era bastante alentadora porque era una cordinación e iniciativa de los jóvenes. La primera gran acción que se llevó a cabo fue una caminata por toda la avenida Arequipa – acompañada de unos piquetes desarrollados en distintos puntos de la ciudad - con una sola consigna (defender el medio ambiente y el agua), con las últimas y modernas expresiones culturales y artísticas que han sabido ganarse un espacio dentro del campo de las luchas sociales y la frescura y creatividad de la juventud. Dicha caminata, siendo sinceros, no cumplió con las expectativas ni salió como se esperaba. Más bien, no terminó muy bien. Recuerdo claramente un incidente al llegar al momento de formarse alrededor de los oradores que hacían uso de la palabra. Un enfrentamiento – que felizmente no llegó a más que a intercambios verbales, aunque daba la impresión que podría ser más grave – entre militantes de Patria Roja y el MNI por un espacio en la formación. (El partido y su frente enfrentándose por cosas menores. Para no creerlo). Este “espacio” de cordinación – adivinen – ha quedado en nada por las mismas discrepancias de siempre que parecen ser más importantes que las coincidencias. Otro ejemplo de este coyunturalismo fue la llamada ‘confluencia juvenil’, un intento de reflotar la confluencia electoral que llevó al triunfo en las elecciones de octubre del 2010 a Susana Villarán, conformada por organizaciones como la Juventud Comunista del Perú – Patria Roja, Fuerza Social y el Movimiento por el Poder Popular (MPP); que se formó en su momento para “respaldar” los cambios del gobierno de Ollanta Humala (un gobierno que todavía no había iniciado) y también los procesos de reforma que viene realizando la gestión municipal en Lima de la alcaldesa Villarán. Sobre esto, quisiera mencionar que yo no estuve de acuerdo, desde el principio, con que se hagan actividades a favor de las “cambios” de un gobierno que ni siquiera había tomado el mando. Mi posición era la de mantenernos neutrales y expectantes. Nada nos aseguraba que Humala iba a llevar a cabo esos cambios. Una vez más (modestia aparte) el tiempo me terminó dando la razón. Nos dejamos llevar por el entusiasmo, por el júbilo, por el espontaneísmo, otro de los grandes problemas de la izquierda. Y hay que reconocer que aquella vez y después en octubre del año pasado, en la marcha convocada por la CGTP, se hizo un papelón arengando a favor de un gobierno que ahora vemos no es lo que muchos esperaban. Pero recuerdo como si fuera ayer que por esos días un compañero de una organización me dijo que “lo más importante aquí era ganar un espacio y hacer sentir nuestra presencia. Va a ir la CGTP, FS, el MPP, hasta el PC y nosotros no podemos quedarnos atrás. Mientras la CGTP arengará a favor del gobierno, nosotros vamos a ir con nuestras propias arengas ROMPIENDO LA MANIFESTACIÓN para posicionarnos y decir ‘aquí estamos’”. Me quedé perplejo al escuchar esto. ¿Es posible forjar unidad si vamos a ir a una manifestación ajena, no convocada por nosotros, con la única intención de romperla? Todas las movilizaciones, estemos de acuerdo o no con ellas, se respetan y si vamos a participar que sea porque estemos de acuerdo con el objetivo de la marcha y con UNA SOLA consigna… Pero retomando el tema de la ‘confluencia juvenil’ esta, como para no variar mucho, también quedó en nada, teniendo como historial inédito sólo dos reuniones para cordinar la movilización y más nada. Gran error. Si tuviéramos la voluntad de juntarnos y aliarnos de verdad más allá de la coyuntura y formar una acumulación de ideas coincidentes y que tengan un objetivo fijo (lo que le llaman frente o alianza) otra sería la historia.

Otro de los problemas de la izquierda es, ya está dicho, el exceso de entusiasmo, el espontaneísmo. Y ejemplos de esto también hay de sobra. Basta mencionar uno muy reciente. En el contexto del proyecto Conga, se formó el “espacio” que mencionaba párrafos anteriores movidos por la indignación, la impotencia y, encima, la declaración del estado de emergencia en Cajamarca que fue la ‘gota que rebalsó el vaso’. Este espacio logró hacer – como repito – la caminata de diciembre del año pasado por la avenida Arequipa (un mérito que no se puede dejar de reconocer a pesar de los resultados ya mencionados). Este encuentro estuvo conformado al principio por más de ¡50 ORGANIZACIONES… y todas de izquierda! de las cuales fueron retirándose algunas, como Tierra y Libertad. Después de la movilización, vinieron las reuniones de evaluación y el acuerdo de darle continuidad a las reuniones, ante la urgencia principal que se iba a convocar un segundo paro regional para el 2 de enero, después de las fiestas de fin de año. Llegó el nuevo año y nuevas reuniones, ya con menos organizaciones de las que estaban al principio e, incluso, con nuevos protagonistas, que no eran los mismos, en muchos casos, de los que participaron de las reuniones de diciembre. Discrepancias, cruces de palabras, orientadas por el afán de “querer hacer algo” cuando en las reuniones no éramos ni 20 personas. Se preparaba una llegada masiva de los campesinos y pobladores de Cajamarca a Lima y una nueva discusión surgió por la fecha de inicio de esta actividad. Las cordinaciones que se llevaban a cabo para participar de una forma ordenada y como un solo bloque en la Marcha del Agua fueron absorbidas por el otro espacio que organizaba directamente la marcha. Al final, todo esto terminó en una payasada, un bodrio, un híbrido que se denominó “Frente Ambiental por Lima” o algo así donde no se llegó a un consenso claro, las opiniones discrepantes fueron ignoradas, se aprobó “al caballazo” y – lo más gracioso – es que su principal motivo de acción es (otra vez) el conflicto por Conga, no habiendo sido capaz de salir de esa maraña para ir mucho más allá, de lograr un verdadero entendimiento donde todas las voces sean escuchadas y un programa POLÍTICO único y consensuado que sirva de base como propuesta de cambio y reconocimiento de la izquierda; además de responder a los intereses de Wilfredo Saavedra y su “Asamblea de los Pueblos” que, por cierto, no tiene la más mínima representatividad.

Pero el principal problema, creo yo, de la izquierda peruana es el muchas veces identificado y siempre pasado por alto afán de hegemonismo, de figurettismo, de “querer ser la vanguardia y el líder del movimiento social”. En buen cristiano, los apetitos e intereses personales de un individuo o de una organización por encima de los del colectivo. Y por esto fracasaron muchos intentos de unidad, muchas conversaciones, reuniones, negociaciones, diálogos que tenían como objetivo forjar un proceso unitario que se consolide para el bien del pueblo. Por esto se destruyó IU, aparte de los líos existenciales ideológicos. Por esto se rompieron todos los acuerdos y/o alianzas que se habían formado en los últimos años, como la archiconocida ‘confluencia’ y Gana Perú, entre otras. Actitudes como querer monopolizar y patentar como propias las iniciativas de las actividades y la soberbia de creerse la “fuerza principal” porque tenían el nombre, o el apuro en tener cargos políticos sin analizar más allá con quien se metían y si les iba a dar una patada en las ‘cuatro letras’ y esperanzarse en otro líder que nunca tuvo una ideología clara y, encima, no era de izquierda como siempre lo negaba, son unos de los factores que desencadenaron la ruptura de estos experimentos (porque eso fueron) de unidad. Actitudes como romper deliberadamente una manifestación, volantear su propia propaganda y gritar sus propias consignas en una marcha no contribuyen en nada a la unidad, por el contrario, es una actitud sectaria. Tampoco querer aprovecharse de la coyuntura para obtener rédito y protagonismo político, como ha pasado desde que surgió el conflicto por Conga, que ha servido, más bien, para posicionar a nuevos líderes en el espectro político nacional. En ese entorno se organizó la denominada “Marcha por el Agua” donde partidos como Tierra y Libertad vieron una oportunidad para posicionarse en un contexto donde estaba por definirse su inscripción ante el JNE. No por algo pusieron a su líder como cabeza de la Comisión Organizadora y principal vocero y a una de sus militantes como coordinadora en Lima. Y no por algo también, Patria Roja, el partido de Gregorio Santos, presidente regional de Cajamarca, ha hecho todo lo posible para hacerlo pasar como principal protagonista del asunto y minimizar las otras manifestaciones, de cualquier tipo, contra el proyecto. El bendito hegemonismo de siempre. El bendito afán de resaltar sobre el resto de toda la vida.

Lo más grave de todo esto, es que muchos jóvenes –sí, los llamados “futuro de la izquierda” y su “reserva moral” – son los que caen en esto y asumen estas taras, y muchas veces sólo por quedar bien, ‘pasarle la franela’, al secretario general o el dirigente más viejo, convirtiéndose más en ‘sobones’ y ‘sobonas’ que en cuadros valiosos. En todo este tiempo de experiencia como militante he comprobado y visto por mí mismo este deplorable vicio. Realmente lamentable.

A pesar de eso, la unidad debe ser un patrimonio y bandera exclusiva de los jóvenes, de una verdadera, real y moral nueva generación de la izquierda. ¿Acaso vamos a esperar que la unidad surja por iniciativa de los viejos? Yo, por lo menos, ya no creo que la unidad debe partir de los Moreno, de los Breña, de los Huamán, de los Diez Canseco, de los García Naranjo, de los Arana, de los Villarán, de los Guerra García, ni siquiera de los respetables señores Sinesio López, Carlos Tapia o Héctor Béjar porque estos HAN FRACASADO. La concepción de unidad debe renovarse, no se impone, no se fuerza, no se obliga, no se la ve como “lucha”, pero algunos jóvenes todavía tienen esa visión más del siglo pasado. Por eso, yo sí creo que es urgente emprender una “lucha generacional”, en el mejor sentido de la palabra, y hasta no permitir que los dirigentes antiguos y, en muchos casos, eternos se pongan por delante de la vanguardia unitaria, porque ya experiencias decepcionantes hemos tenido de sobra y una más el pueblo no nos la perdonaría.

Por estos días, he tenido conocimiento que se están llevando a cabo (una vez más) conversaciones entre las dirigencias de algunos partidos para lograr consolidar (¿) un proceso de unidad de cara a las elecciones del 2014 y 2016. Si lo enfocamos así, como se ha hecho en los últimos procesos, estamos empezando mal. LAS ELECCIONES NO DEBEN SER LA MIRA PRINCIPAL. Hay un pueblo allá afuera falto de representación y que pide a gritos una opción política con la cual se puedan sentir identificados. Por esa falta de representatividad cualquier iluminado que les ofrece ‘el oro y el moro’ (saludos Humala y Fujimori) tiene acogida entre un gran sector de la población. Por eso debemos ver la unidad como una alternativa política que surge de la necesidad de esa falta de representatividad y hacerla lo más participativa posible. LA UNIDAD DEBE SER UNA EXPRESIÓN DEL PUEBLO. No debe malinterpretarse como el inicio de una campaña electoral y de elección de candidatos. También sería bueno saber cuál va a ser el fin supremo de esa unidad, las condiciones bajo las que se está llevando a cabo y en qué se basará para hacerla duradera y sustentable. Si no queremos patinar como se ha hecho, esa unidad debe estar apoyada en un programa claro, específico, conciso, que exprese todas las ideas y propuestas valiosas de todos (porque todas lo son) y, principalmente, las necesidades del pueblo. Y, como se ha mencionado en el párrafo anterior, la exigencia que esta debe estar dirigida por los jóvenes.

Se ha dicho muchas veces, y hasta la saciedad, que la base para forjar un proceso unitario es un programa con puntos y temas coincidentes y de urgencia para el pueblo peruano, amplio, consensuado, integrador, articulador, renovador; que sirva en primer lugar, y principalmente, para encontrarnos y reconocernos a nosotros mismos como una fuerza importante, capaz de participar en la vida política de nuestro país, de poder PROPONER cambios desde una perspectiva distinta a la impuesta por el sistema capitalista y por la derecha y que tenga como eje matriz el bien común y el ser humano como centro. Pero un programa unitario no es solamente agarrar un papel y redactar diez puntos. Un programa NO ES UN DOCUMENTO. Hay que entender que ese programa debe ir más allá de los formalismos, y se trata de RECONOCERNOS y ACEPTARNOS con nuestras diferencias. Un programa es – otra vez insisto con la palabrita – una ACTITUD, un COMPROMISO, compromiso de cambio hacia fuera y principalmente hacia adentro. El programa tiene que servirnos a nosotros primero para asumirlo, para comprometernos en su cumplimiento, para hacernos un juramento de conciencia que ese va a ser nuestro paradigma no sólo político, sino de COMPORTAMIENTO, de interrelación con el pueblo y también con nuestros compañeros, de desterrar actitudes soberbias y – como también se ha dicho – ceder en nuestras posiciones todas las veces que sean necesarias. Por eso, TODOS SOMOS IMPORTANTES, izquierdistas, centroizquierdistas, indignados, feministas, organizaciones sociales y de base, de indígenas, de campesinos, de trabajadores, de estudiantes, ambientalistas, ecologistas, socialistas, comunistas, nacionalistas (los buenos), demócratas, socialdemócratas, intelectuales, profesionales, caviares, etc. Como dice la sabiduría popular “si no nos conocemos, si no creemos en nosotros mismos, ¿cómo vamos a esperar que la gente de afuera crea en nosotros?”. Una reflexión no vendría mal, ¿no?

PD: En resumen, LA IZQUIERDA PERUANA TODAVÍA ESTA VERDE, NO ESTÁ LO SUFICIENTEMENTE MADURA como para convertirse en una alternativa política válida para nuestro pueblo, por lo menos en el corto plazo (aunque diría que ni en el largo plazo). Si sus actores, dirigentes, militantes, simpatizantes, bases, etc, (PRINCIPALMENTE LOS JÓVENES) continúan con estas actitudes estamos condenando a nuestro pueblo y a nuestro país a vivir PARA SIEMPRE (y no exagero) en las perversas, despiadadas y maliciosas garras de la más cruel clase política y su sistema que cada vez genera más pobreza en el mundo; estamos condenando a la izquierda a ser el paria, la última rueda del coche; a los izquierdistas a ser los eternos ignorados de la sociedad, los que siempre se flagelan y se deprimen como emos quejándose que el mundo es injusto y desigual sin poder hacer nada más allá de nuestro llanto; y asesinando las ilusiones, los sueños de mucha gente y militantes, personas del pueblo común y corrientes – como el que escribe - que en algún momento creyeron en esta alternativa. Qué irónico, ¿no? Uno entra a un partido u organización para realizar y llevar a la práctica sus ideales de cambio y es el partido el que termina matándolos… Como a algunos dentro de la izquierda les gusta hablar de utopías, parece que han convertido a la unidad en eso: una utopía.

domingo, 18 de abril de 2010

BTR: la verdad de las mentiras

Delatora es la ansiedad con que algunos personajes, en particular Jorge del Castillo, tratan de librarse de sospechas sobre su complicidad con Rómulo León y Fortunato Canaán.

Del Castillo ha querido apoyarse en la aparición de un sujeto de tercer plano para decir algo así como: "¡Al ladrón! ¡Al ladrón!". El pobre hombre no tiene nada que hacer en el drama. Pero que el secretario general del APRA quiera apoyarse en él es síntoma de desesperación.


Gisselle Gianotti confirma ahora, entre otras cosas, que del Castillo y Rómulo León hablaban sobre una tramposa operación petrolera que iba a dar muchos millones de dólares. "En un momento", dice Gianotti refiriéndose a un audio robado, "Rómulo le dice a del Castillo que no se preocupara pues todo lo que esto generara iba a cubrir la campaña del 2011".


Este es un dato que ya se había filtrado hace meses, pero que ahora, en versión irrefutable, se confirma e indica lo que podría significar un gobierno de del Castillo en materia de corrupción y coimas.


Desde hace tiempo algunos analistas creen que el artífice mayor y, por lo tanto, el mayor beneficiario de los grandes negociados gubernamentales es del Castillo, socio fiel del presidente Alan García.


Un análisis del caso del chuponeo practicado por la empresa en que Gianotti trabajaba tiene que partir de dos factores de arranque:


1. El general Miguel Hidalgo, gran amigo de Alan García y entonces jefe de la Dirección Nacional Antidrogas (DIRANDRO), fue encargado por este de la investigación de un caso que no correspondía a su cargo y sus funciones.


2. La jueza encargada del caso, María Martínez Gutiérrez, del 34 Juzgado Penal de Lima, es una magistrada provisional. Ya se sabe que el presidente de la Corte Superior de Lima, que nombra a los jueces provisionales, es César Vega Vega. No es por hablar mal, pero Vega Vega es íntimo compañero y amigo de García. Tanto, que cuando el futuro presidente del Perú regresó de París, Vega Vega le brindó para domicilio de él y su esposa su estudio de abogado, en la cuadra 11 del jirón Carabaya.


Vega Vega es el típico magistrado aprista que administra "justicia" en función de lo que le dictan de Palacio. El acoso judicial a periodistas se inspira sin duda en ese centro de un poder que es absoluto y, además, podrido.


De todo lo conocido y de lo que ahora revela Gisselle Gianotti se puede extraer esta conclusión: el APRA encargó el caso BTR a personas que podían encubrir a líderes de ese partido.


El corolario es: los que se saben culpables son los únicos que pueden haber robado y manipulado pruebas. Para eso se requiere poder - policial y judicial -.

domingo, 31 de enero de 2010

La derecha en el Perú

¿Qué significa ser de derecha en el Perú? ¿Cuál es el perfil de un derechista peruano? ¿Qué filosofía la inspira? ¿Qué organizaciones, qué líderes, qué fuerzas políticas integran el campo de la derecha, qué corrientes de opinión? ¿Tiene algún programa? ¿Cómo opera? Voy a ensayar algunas respuestas provisorias a este conjunto de preguntas. En el Perú no existen investigaciones históricas y empíricas que ayuden a definirla mejor. La peruana es una derecha difusa, borrosa, sin perfiles claros. Ella alberga a conservadores y a reaccionarios, a los defensores de la tradición y del statu quo, a los promotores del autoritarismo (la mano dura) y a los arribistas de toda laya. Cuando son católicos pertenecen al Opus Dei o al Sodalitium y, por eso mismo, son fundamentalistas pues fusionan la religión con la política. Son endogámicos: estudian en los mismos colegios, pertenecen a los mismos clubs exclusivos, se divierten en las mismas playas de moda, leen los mismos best sellers y, desde luego, a Vargas Llosa, su novelista favorito.

Son liberistas (adoran al liberalismo económico) más que liberales. Aman la molicie rentista y odian el esfuerzo industrial. Son hispanistas, anglófilos o pro yanquis y, por eso mismo, excluyentes y racistas. Buscan la unanimidad y rechazan el pluralismo. Los mueve el miedo a los otros que pueden desbordarlos (los indios, los cholos, los amazónicos). Prefieren el orden al cambio y a la libertad. Son elitistas y están contra toda participación de las masas. Sus sectores ilustrados se inspiran en el pensamiento reaccionario de Louis de Bonald, Joseph de Maistre, Edmund Burke, Lammenais, Donoso Cortés, Carl Schmitt, Bartolomé Herrera, Riva Agüero. La derecha peruana ilustrada de hoy, sin embargo, no ha alcanzado las cumbres de la generación del 900. Son sólo modestos libretistas de ese viejo pensamiento reaccionario, de la Escuela Austriaca de economía (von Wieser, von Misses, von Hayek) en su versión gringa (la llamada Escuela de Chicago) y de la Escuela de Viena (Mach, Bühler, Gomperz, Popper).


Son partidarios de la versión extrema del neoliberalismo (sólo mercado y nada de Estado, exportación primaria sin industrialización, apertura total al libre comercio sin protección de los intereses nacionales, autorregulación del mercado sin protección de la sociedad, libre movimiento de capitales sin regulación, explotación del trabajo sin derechos del trabajador, puro chorreo y nada de distribución equitativa). Son hermanos-enemigos del estatismo. Por eso aman y odian a Chávez. Creen ingenuamente (¿o maliciosamente?) que el estatismo es la única alternativa a su pensamiento único conservador. Son monótonos y monocromáticos. Están incapacitados para pensar otros modelos de desarrollo que se ubican entre el neoliberalismo extremo y el estatismo. No perciben los matices que dan tono y color a la compleja vida social.


La derecha está integrada por los poderes fácticos (los organismos financieros internacionales, la Confiep, los medios de comunicación, las FF.AA., la iglesia católica conservadora), algunos caudillos y sus entornos (Fujimori, García), algunos partidos (PPC, el Apra) y corrientes de opinión alimentadas por los medios nacionales e internacionales. Carece, sin embargo, de un liderazgo preciso. Tampoco tiene una representación política definida. Sólo cuenta con representaciones sociales. Está desarticulada y sometida a ambiciones incontenidas y a una competencia exacerbada. Los operadores políticos y algunos publicistas y periodistas de los medios pretenden superar ese déficit. Lo que unifica a la derecha dispersa, sin embargo, es el enemigo al que tienen que combatir porque pone en peligro sus intereses y su modelo neoliberal extremo: Ollanta Humala y su entorno. Para asesinarlos moralmente han alquilado a sicarios mediáticos, Tirifilos del insulto, la mentira y la calumnia.

viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Las ideologías en crisis?

Francis Fukuyama, filósofo estadounidense de origen japonés, sostiene la teoría del “fin de la historia” en su libro El fin de la historia y el último hombre. Este “fin de la historia” significa el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas. Los hombres satisfacen sus necesidades a través de la actividad económica sin tener que arriesgar sus vidas en ese tipo de batallas, que los procesos de cambio y evolución del mundo llegaron a su fin y que el orden establecido que nos rige en la actualidad es el que va a terminar imperando en todos los aspectos de la vida humana. Toma como base la caída del muro de Berlín en 1989, que significó el fin de la Guerra Fría y un golpe duro para el comunismo, y afirma que la única opción viable es la democracia liberal tanto en lo económico como en lo político. O sea, las ideologías ya no son necesarias y han sido sustituidas por la economía, más exactamente la de libre mercado. ¿Fukuyama tiene razón? ¿Estamos viviendo el “fin de la historia”? ¿Acaso en estos tiempos modernos la natural y biológica evolución de la humanidad se va a quedar estancada? ¿Los historiadores ya no van a tener nada que estudiar desde la caída del muro?


Para muchos esta es una de las manifestaciones de la crisis de las ideologías en la actualidad, más precisamente a partir de la década de los 90. Y este teorema se refuerza con todo el apogeo en la cresta de la ola de las tecnologías de la información, el Internet, la comunicación vía satélite; que definitivamente marcan una nueva pauta en el desarrollo del mundo. Ahora han aparecido grupos más pequeños que cada vez entran con más fuerza en el orden social: feministas, movimientos de homosexuales, ecologistas, naturalistas, ONG, etc.; cosa que no preveían los grandes intelectuales de siglos pasados, fundadores de las ideologías más relevantes de la historia del mundo.


En el Perú se observa casi la misma situación con las ideologías. El último proceso electoral del año 2006, nos mostró una clara fragmentación en el país. La gran capital y el norte industrializado apoyaba al que aseguraba – formando alianzas con las grandes empresas nacionales y extranjeras como vemos actualmente – la inversión, el sur pobre e históricamente abandonado apoyaba la figura que sumergió como consecuencia de estas necesidades y que prometía una mejor calidad de vida y la recuperación del sitial histórico que siempre ocuparon. Pero si nos ponemos a analizar, el peruano carece de una cultura electoral y sólo se inclina por el candidato más carismático, el que aparece con más frecuencia en los medios y el que protagoniza los más sonados escándalos. En eso se han convertido los procesos eleccionarios en el Perú: un en un circo donde los payasos se acusan y las pulgas están atentas para buscar donde prenderse. Los procesos son ahora personalistas: no priorizan las propuestas, sino al candidato y sus antecedentes. Esto contribuye con la crisis de las ideologías en el Perú, además de otros complejos procesos históricos.


Definitivamente, la izquierda ha sido la más afectada por este problema. La aparición de grupos terroristas como Sendero Luminoso y el MRTA, desprestigiaron por completo a la izquierda y ya no tiene el mismo poder de influencia de antes. Todas las consecuencias que de la guerra interna iniciada por estos grupos fundamentalistas dogmáticos – que tergiversaron los principios de la izquierda – dejó huellas imborrables en nuestra sociedad. Por lo tanto, a la izquierda le espera un gran reto de aquí en adelante: interiorizarse, restructurarse, corregir también definitivamente algunos preceptos que demostraron no dar resultado por su dureza y rigidez, y empezar con un trabajo de hormiga desde sus propias bases, una labor de concientización social incansable para volver a recuperar su fuerza y presencia necesaria para todo el mundo. Claro está que la izquierda históricamente ha sufrido oposiciones salvajemente fuertes, sino veamos cómo quedó estructurado geopolíticamente el mundo después de la caída del muro de Berlín y nos daremos cuenta quienes son y han querido ser los verdaderos amos del mundo. La oligarquía y los grupos de poder nunca han querido perder su posición y llevan a cabo campañas mediáticas para preservar el delirio de Fukuyama: el “fin de la historia” y el pensamiento único como guía de desarrollo. Desde mi humilde punto de vista, no hay otra ideología en el mundo que tenga un diagnóstico tan acertado de la sociedad y propuestas tan coherentes como el socialismo. Por eso es necesario en toda sociedad, y mucho más en el contexto actual, con toda la brecha que genera la globalización y las desigualdades que cada vez más son inherentes al capitalismo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

El caso Malpartida

El Perú en el que Sendero juntaba la pólvora de las minas y la hacía reventar en coches o sobre cadáveres, no era precisamente un país que Montesquieu hubiese saludado como ejemplo.

No era un país: era la anarquía que aspiraba llegar al terror, era el terror que quería la anarquía. Era una hemorragia y una sucesión de difuntos.


Y en ese país espantoso, muchos sobrevivieron fingiendo que acataban las órdenes de la mula, doblemente estéril, del senderismo. La otra alternativa era oponerse y morir. O colaborar con el enemigo y morir con un letrero de soplón sobre el pecho.


Ese fue el caso, según todos los datos que se pueden tener a la mano, de la parlamentaria andina Elsa Malpartida.


¿Tiene algún sentido sacar de las vejeces judiciales este asunto?


Sólo lo tendría si se demostrara que la Malpartida ha vuelto a “obedecer” a lo que queda de Sendero –ese muñón llamado Camarada José, maoísta que no terminó de leer “Coquito”-.


O si se pudiera probar que la Malpartida, al simular que acataba a las hordas senderistas, participó en algún homicidio o en algún atentado.


Si nada de eso se puede ni decir ni comprobar, la única razón para sacar de las secretarías este asunto es continuar con la evidente campaña que, desde diversos sectores, se ha emprendido en contra del Partido Nacionalista.


Pero esa independencia me da cierta autoridad como para decir que, en el caso de Elsa Malpartida, el huaqueo periodístico en cuestión parece proceder del Apra y de los servicios de inteligencia cercanos a cierta vicepresidencia.


La apuesta es alta: si se logra meter en la cabeza de buena parte del electorado la idea de que Sendero ha infiltrado al humalismo, la derecha se habrá librado de su más serio enemigo y podrá dedicarse a uniformar y pasteurizar el resto de la campaña electoral.


Porque aquí de lo que se trata es de que ningún candidato cuestione “el sistema”, esa cuchipanda de sacro mercado, cholo barato, prensa alquilada y reprimarización total de la economía.


Ese escenario, que algunos llaman “el modelo”, no puede desmontarse. Puede cambiar el elenco, puede el director ser sustituido, pueden las candilejas encenderse con otros colores, pero lo que no puede cambiar es la obra ni el teatro ni la tramoya.


Y en ese sentido, sólo Humala es, por ahora, la nube gris que nubla su camino. Y a Humala hay que darle duro y como sea, como en el 2006.

El problema es que este Thriller selvático se presenta justo en el momento en que Canáan está en Lima, los petroaudios amenazan y las revelaciones sobre el maridaje García-BusinessTrack tienen muy nervioso al califato entero de Alí Babá Kurí.

O sea que estamos ante una descarada bomba de humo.

domingo, 27 de septiembre de 2009

De Soto y García, la misma sintonía

Después de larga ausencia, reaparece Hernando de Soto (HdS) con el documental “El misterio del capital de los indígenas amazónicos” (www.ild.org.pe). Como el norteamericano Al Gore y su documental “Una verdad incómoda”, sobre el calentamiento de la tierra, HdS quiere mostrar su preocupación por la rebelión de Bagua y dice lo que piensa y cree en abierta oposición al “señor Pizango, mal asesorado”, según sus propias palabras. Alberto Pizango es el dirigente de la Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana, Aidesep, exiliado en Nicaragua, desde junio pasado.

Todas las técnicas mediáticas han sido bien utilizadas por el equipo productor para volver una vez más sobre la tesis No hay capital sin propiedad, ni desarrollo (capitalista) sin propiedad, defendida por HdS en sus libros “El otro sendero” (1989) y “El Milagro del capital” (2000).

Cuenta HdS que varios equipos de investigación de su “Instituto Libertad y Democracia” recorrieron, en tres meses, el 70 por ciento de la Amazonía peruana, para preguntar cuántos y qué clase de títulos tienen los amazónicos, y, además, qué pueden hacer con esos títulos. Entre los hallazgos de esos equipos destacan: 1. Los títulos son de propiedad colectiva, no hay ningún título individual formalmente válido. 2. Esos títulos “no sirven para nada”. 3. Los indígenas amazónicos ya están en contacto con el mercado, y, 4. Los indígenas no viven en un paraíso colectivista porque hay muchos que ya tienen pequeños negocios propios. Se trata de un parto de los montes. Desde la ley de Comunidades nativas de 1974, los títulos de propiedad son entregados a las comunidades, no a los comuneros como personas.

No era necesario hacer costosos viajes para conocer esos datos simples de la realidad. Las monografías de los estudiantes de antropología en los últimos cincuenta años dan cuenta de la inserción de los nativos amazónicos en el mercado desde la aparición en los ríos de los primeros “regatones”.

En los estudios de primer nivel académico como el libro “Amazonía: economía indígena y mercado: desafíos del desarrollo autónomo”, se encuentra un exhaustivo examen de la coexistencia de la economía indígena fundada en el principio de la reciprocidad, y la economía de mercado. También se analizan los conflictos y la complementariedad entre ambas. El texto tiene una propuesta precisa para un desarrollo autónomo en convivencia con el mercado, prescindiendo del valor capitalista de la acumulación de riqueza individual a cualquier precio. En tres meses nadie podría hacer un trabajo igual. Los equipos de HdS y él mismo tienen mucho que aprender. Si me permiten el atrevimiento, recomiendo una visita al Instituto del Bien Común (www.ibc.peru.org) para encontrar ese y muchísimos otros libros y artículos sobre la Amazonía.

Sus enviados especiales buscaron a nativos y nativas que sólo dicen lo que HdS quiere oír: sin propiedad no hay capital, sin capital no hay desarrollo y el desarrollo sólo puede ser capitalista. Hubiera sido muy importante escuchar las voces de los dirigentes de Aidesep, del propio Alberto Pizango, y de especialistas en la Amazonía como Pedro García Hierro, Alberto Chirif, Richard Chase Smith, Margarita Benavides, Frederica Barclay, Lucy Trapnell, Roger Rumrill, entre otros y otras. Incluirles, habría significado entrar en un debate en serio. El documental incluye a dos indígenas canadienses invitados para decir que los indígenas pueden volverse ricos sin renunciar a sus culturas y valores, sin tocar el tema de los contextos históricos y nacionales tan diferentes.

Hubiera sido muy importante que HdS y sus anónimos investigadores preguntasen por la noción que los pueblos indígenas tienen del territorio, más allá de la tierra con o sin un título de propiedad, y leyesen algo de la enorme bibliografía existente sobre el tema. Si lo hubieran hecho habrían sabido que el territorio es un espacio vasto, ancho y abierto, en el que se desarrollan las culturas de los pueblos indígenas; que los ríos, las restingas, los bosques, las cochas, las quebradas, los seres humanos y todos los animales forman parte de él, del mismo modo que todas sus creencias. El territorio es en primera y en última instancia una madre y todo lo que esa noción implica para su manejo. Si los indígenas son hijos de esa madre le deben el mayor de los respetos y se sirven de ella gracias al principio de reciprocidad para ofrecer a todas y cada una de las unidades domésticas los medios para vivir. No es posible excluir a unas para beneficiar a otras.

En este punto se encuentra la diferencia específica con la organización capitalista del espacio y la sociedad que fomenta la acumulación de la riqueza individual, en beneficio de unos y sacrificando a los otros. Para HdS, como para todos los capitalistas, el territorio es una extensión de tierra cuyo valor depende de un título de propiedad, y punto.

HdS dice que los títulos individuales de propiedad de la tierra se convierten en capital cuando son refrendados por acuerdos internacionales que garantizan las inversiones. Recomienda a los nativos que consigan títulos individuales al margen de la propiedad colectiva de sus comunidades. Sólo así, sostiene, podrían aprovechar la riqueza que hay en sus tierras. Pero no dice una palabra sobre las 1,228 concesiones forestales con 7’802,660 hectáreas y los 81 lotes de hidrocarburos en 56’131,862 hectáreas, ya entregados a empresas multinacionales y nacionales, y/o personas individuales, que representan el 10.0 % y el 72 % del territorio amazónico peruano, respectivamente. (Ver el mapa de Distribución del territorio Amazónico, elaborado por el Instituto del Bien Común, Lima 2009). ¿Qué queda para las comunidades nativas? Lo ideal sería que éstas se asociaran a empresas para explotar esos recursos, pero el propio De Soto dice que el título colectivo no vale para nada y no sabemos de empresas dispuestas a asociarse con comunidades nativas.

HdS se presenta como defensor de una propuesta moderna y pacifista en frontal oposición a Alberto Pizango, quien es mencionado como el malo de la película y supuestamente defensor de una propuesta arcaica y violentista. La ecuación título de propiedad-capital-desarrollo-desarrollo capitalista usada por HdS es la misma del razonamiento de Alan García en sus artículos sobre el Perro del hortelano, que provocaron la rebelión amazónica de agosto de 2008 y junio de 2009. Ninguno cita al otro, pero ambos están en la misma orilla. No resulta difícil prever lo que podría venir después. Veinte años atrás HdS ofreció su candidatura presidencial a los partidos políticos, sin éxito alguno.

jueves, 3 de septiembre de 2009

¿Por qué no te callas?

Estamos aprendiendo, a un costo muy alto para nuestra sociedad, que los bloqueos de carreteras, la toma de aeropuertos, la paralización de vías férreas, la quema de llantas y los enfrentamientos callejeros nos afectan a todos porque ahuyentan al turista, encarecen los productos básicos al no permitir un adecuado abastecimiento de los mercadillos locales, frenan la producción local, crean inseguridad ciudadana y aumentan el riesgo-país.
No obstante los altos costos para nuestra sociedad, parece que esas formas de interrumpir el libre tránsito y la vida en sociedad son la única manera en que distintos grupos de la población pueden hacer valer su voz, ser oídos y participar.
¿Se ha preguntado qué le queda al peruano que siente que sus autoridades le engañan y no cumplen lo que le prometieron? ¿Qué harías si no te oyen, si planteas alternativas y las desechan sin mayor trámite, si solicitas audiencia o te quejas y te pelotean, si pides que se ejecuten los acuerdos firmados y se ríen en tu cara, si explicas que tu producción o tu comunidad están en riesgo y te ignoran?
La inercia y la inacción de nuestro sistema preventivo estatal conducen a la protesta y la rabia acumulada a la violencia. Y si la autoridad reacciona mal, el uso de la fuerza desata la espiral de la confrontación radical.
Por eso es tan importante, especialmente en un país tan diverso como el nuestro, garantizar la libertad de expresión y el derecho de opinión de todos y cada uno de nosotros. Permitir que la gente se exprese libremente, que pueda compartir su parecer y decir lo que desea — sin difamar o calumniar por cierto. En el Perú, como en el resto del mundo civilizado, no hay delito de opinión porque poder plantar ideas y discutirlas es el mejor antídoto contra la rebelión.
No hay nada más poderoso que una buena idea y nada más nocivo para una sociedad que buscar acallarla con la fuerza.
En una democracia, las ideas se defienden con la fuerza de la razón y el arte de la persuasión.
Si creemos en la igualdad y libertad como condición esencial de nuestra democracia, cuidemos que no llegue a nuestra sociedad la moda de ciertos gobernantes de la región de silenciar medios de comunicación y voces discordantes.
Por el contrario, si queremos garantizar el libre tránsito y la paz social, no debemos permitir que silencien a quienes tienen una voz distinta.

viernes, 28 de agosto de 2009

Una clase en la Universidad Indígena Bolivariana

"¿Qué fue lo que trajo la invasión europea y colonial?", pregunta el profesor del curso "Cosmovisión Andina", David Quispe. "La explotación y el sistema capitalista", responden un grupo de estudiantes entusiasmados.
"¿Cómo se determinaban las condiciones sociales en la época de la colonia?, pregunta el profesor una vez más. "¡Por la raza!", responden casi al unísono los mismos estudiantes.
Bienvenidos a una clase en la recientemente inaugurada Universidad Indígena Boliviana "Tupac Katari", a los pies del imponente nevado Illampu, en el altiplano boliviano. Aquí 166 alumnos comparten una agitada vida universitaria cómo alumnos internados de lunes a viernes.
"Acá los jóvenes indígenas están muy acostumbrados al silencio. Les llegó el momento de hablar", afirma el profesor Quispe en un edificio que en 1931 albergaba la primera escuela indígena del altiplano boliviano.
La zona de Warisata ha sido históricamente un bastión mítico en la defensa del orgullo y de los derechos indígenas.
Fue desde esta zona, muy cercana a las orillas del Lago Titicaca -rodeado de pobreza, humildes casas de adobe, llamas y mujeres indígenas con bombines, trenzas y polleras de pliegos- desde donde partieron las milicias indígenas hacia La Paz durante la revolución de 1952.
Ese levantamiento confirió por primera vez en la historia del país algunos derechos a la mayoría indígena, como el voto.
Cuenta la leyenda que es aquí donde descansa -después de haber sido descuartizado- el brazo izquierdo del líder indígena Túpac Katari, quien se rebeló contra los españoles y sus aliados mestizos a finales del siglo XVIII, sitiando la ciudad de La Paz.
En busca del conocimiento
Luego de siglos de sumisión, la llegada a la presidencia del primer líder indígena, Evo Morales, ha despertado una fuerte reivindicación de los movimientos, tradiciones y culturas indígenas en todo Bolivia.
Con esta idea de fondo, Morales decretó recientemente la creación de las "Universidades Indígenas", un proyecto que prevé recoger los conocimientos, saberes y competencias desarrolladas por los pueblos y naciones indígenas mayoritarias en Bolivia.
"Desde hace muchos años la demanda de los pueblos indígenas era la mayor democratización de las oportunidades de acceso a la educación superior de un sector históricamente negado", afirma orgulloso el rector de la casa de estudios, el sociólogo aymara Benecio Quispe.
Mientras, por los pasillos suena la música andina que los estudiantes tocan durante el recreo.
"El señor presidente crea esta universidad indígena para que se puedan recoger los saberes, los conocimientos y las tecnologías de los pueblos indígenas, sin que eso implique la negación de los conocimientos que vienen de Occidente", explica Quispe.
Y agrega que "se intenta buscar una complementariedad entre los conocimientos que vienen de Europa o Estados Unidos con los conocimientos que se producen en los pueblos indígenas".
Es así como ahora en Bolivia se plantea una forma diferente de educación universitaria basada en tres pilares que, según el Ministerio de Educación, son "educación descolonizadora, productiva y comunitaria" pero no "etnocéntrica".
En este contexto, las carreras que se han establecido están fundamentalmente ligadas al área productiva rural. Son cuatro ingenierías: agronómica, veterinaria y zootecnia, textiles e industria de alimentos.
"Las carreras creadas en las universidades indígenas responden fundamentalmente a las necesidades de fortalecimiento económico y productivo de cada una de las regiones; tienen un contenido social bastante fuerte", le explicó a BBC Mundo Diego Pari, viceministro de Educación Superior e impulsor de este proyecto.
Para formar mejor a los futuros profesionales las clases se dan en tres idiomas: alguno de los idiomas nativos, castellano e inglés. Algunos convenios de intercambio con universidades en Italia, España y algunos países de América Latina ya están sobre la mesa.
Orgullo indígena
En esta primera selección un total de 480 alumnos han empezado en agosto sus estudios en tres universidades indígenas a lo largo del país: la Aymara "Túpac Katari", la Quechua "Casimiro Huanca" y la Guaraní "Apiaguaiki Tupa".
Todos ellos han sido seleccionados por los líderes de sus comunidades, como es el caso de Celso Anaya: "Elegí esta universidad porque tiene principios fundamentales que son diferentes a los de las universidades existentes en Bolivia.
"Esta es una universidad indígena, donde se debe llevar más lo práctico que lo teórico", agrega.
El objetivo de estas universidades es que los estudiantes vuelvan a sus comunidades una vez concluida su formación y apliquen allí los conocimientos adquiridos para mejorar el rendimiento de su región.
La mitad del tiempo lectivo se dedica a la práctica y la tesis debe ser la creación de un proyecto en su comunidad.
"Me siento orgulloso de poder venir a una universidad indígena, mis padres son gente del campo y yo soy de sangre aymara, por eso me siento orgulloso ... Para mí esto fue una gran oportunidad, lo que yo buscaba está aquí", dice Anaya, mientras luce orgulloso una bufanda de alpaca con los colores de la bandera indígena o whipala.
Para Anaya, como para muchos de ellos, la educación universitaria es mucho más que la simple realización profesional. "Aquí el compromiso es con nuestro pueblo, con nuestra gente y así ayudar a nuestro país".

sábado, 18 de julio de 2009

El dia que Alan Garcia paralizó el Perú‏

Un 15 de julio del 2009, a 13 días de celebrarse un aniversario más de la independencia del Perú de los Españoles, sin querer y por temor a su propia realidad, el Gobierno Peruano decreta el adelanto de las vacaciones de los escolares y la negativa a toda movilización masiva como procesiones, corsos y desfiles.
La gripe del chancho ha sido el pretexto más inocente para darle gusto a la crisis internacional e inmovilizar a nuestro país so pretexto del contagio. Algo que justifica un accionar temeroso, lleno de incertidumbre y polillas cerebrales, como si encerrándose en casa se va a salvar del contagio.
El Perú ya esta contagiado de la crisis internacional, y es sabido que ante un peligro inminente el quedarse quieto puede ser causante de la muerte. Así que no creo que sea buena idea el inmovilizar el país a estas alturas.
No justifique la gripe AH1N1 para camuflar el verdadero sentido de acatar medias internacionales por la crisis económica mundial. En lugar de atemorizar a la gente, aliéntenla a seguir adelante. En una guerra es como quedarse quieto para recibir un balazo, cuando el avanzar o atacar ordenadamente puede salvarnos de la derrota.
Alienten y motiven a la gente señores del gobierno, eso salvará al país, que la gente participe en campañas públicas de vacunación. Destinen fondos para esas campañas en lugar de guardar la plata bajo la silla. Sean más creativos y conduzcan a la población a la actividad en lugar de la pasividad. Coloquen una carpa de campaña en cada evento público, esto puede ser una norma que obligue a quienes organicen un evento.
Así como salio la idea de promocionar el consumo de papa para calmar el conflicto de Apurímac, así se debe promocionar la curación de la gripe en la vía pública para calmar el conflicto social por la gripe y no paralizar económicamente al país, porque todos dejan de vender y por lo tanto nadie pagará sus deudas por la falta de consumo.
Acuérdese de esto señor presidente.

viernes, 17 de julio de 2009

Micheletti vinculado al cártel de Cali, en una lista de narcos del ministerio de la Defensa

El nombre del cabecilla golpista hondureño Roberto Micheletti aparece en una larga lista de narcotraficantes redactada, en una fecha no precisada, por un alto oficial del Ministerio de la Defensa y Seguridad Pública de Honduras que lo relaciona con el Cartel de Cali, la red colombiana de narcotráfico.
El documento firmado por el Coronel de infantería René Adalberto Paz Alfaro y llevando el membrete del ministerio, señala en el número SN-FF. AA. 060, a ROBERTO MICHELLETI BAIN – con el error de ortógrafo en Micheletti – con la “CONEXIÓN” Cartel de Cali y bajo la mención “LUGAR” la palabra “Yoro”.
Las notas biográficas de Micheletti precisan que empezó su carrera política en los años 80, cuando ocupaba el cargo de presidente del Consejo Local en Yoro donde siempre se hizo elegir de diputado al Congreso Nacional.
Hijo de un ciudadano italiano, Umberto Micheletti y de Donatella Bain, el actual usurpador de la presidencia hondureña nació el 13 de agosto de 1948 en el municipio de El Progreso (Yoro).
Estudio comercio en Estados Unidos para dedicarse luego a su negocio, la Empresa de Transporte TUTSA, en su municipio natal.
La aparición del nombre de Micheletti en tal lista de narcotraficantes no deja duda sobre la presencia de su nombre en los ficheros de la DEA, la agencia norteamericana antidroga.
Sin embargo, nada ha filtrado al respeto de fuente norteamericana, hasta ahora.
Llama la atención que, hace unos días, un grupo de congresistas norteamericanos de extrema derecha encabezados por los representantes de la Florida, Mario y Lincoln Díaz-Balart, intentaron ensuciar el nombre del presidente constitucional Manuel Zelaya al solicitar del presidente Barack Obama que investigue su supuesta “vinculación con el narcotráfico”, a través de la DEA. Obama ni constestó.
Los Díaz-Balart tienen un viejo expediente de relaciones turbias con los círculos colombianos afiliados al narcotráfico.
Por otro lado, entrevistado por Radio Pacífica este 10 de julio, el dirigente por los derechos humanos en Honduras Andrés Pavón afirmó que el general Vázquez Velázquez, jefe del Estado Mayor hondureño, tiene conocidos lazos con el narcotráfico.
“Él es un hombre de la comunidad de inteligencia de América Latina, cercana a las estructuras de la DEA y la CIA”, explicó en una conversación telefónica con el periodista Fernando Velázquez, reportada por Radio Mundial de Venezuela.
Pavón agregó que tiene “evidencias que las misma embajada de Estados Unidos, a través de la DEA, ha sido cómplice para operaciones de narcotráfico”.






jueves, 16 de julio de 2009

Colombia: polémica por presencia de militares de EE.UU.

  • Gobierno colombiano negó que las negociaciones con EE.UU. lleven a una base militar como la que será desmontada en Ecuador

Los gobiernos de Colombia y Estados Unidos están cerca de firmar un acuerdo que pemitirá a militares estadounidenses operar en al menos tres bases colombianas.
Esto se logra después de que Ecuador se negara a renovar el permiso a militares estadounidenses a utilizar la base aérea de Manta para operativos antinarcóticos. El acuerdo vence en noviembre del 2009, aunque se conoció que los operativos finalizarán el 17 de julio.
Desde la entrega del Canal de Panamá, la base de Manta se había convertido en el principal centro de operaciones estadounidenses en la región. Sin embargo, el gobierno colombiano negó este miércoles que las actuales negociaciones con EE.UU. busquen el establecimiento en el país andino de una base militar como la que será desmontada en Ecuador.
El posible acuerdo ha despertado fuertes críticas entre la oposición, que teme que se afecten las relaciones con países vecinos.


"No es otra Manta"
Funcionarios de la cancillería colombiana le dijeron a BBC Mundo que, a diferencia de Manta, en las instalaciones militares de EE.UU. que se establezcan en suelo colombiano, "Colombia tendrá plena soberanía".
Pero otros expertos consultados por BBC Mundo, como el profesor Francisco Leal Buitrago de la Universidad de los Andes, son críticos y advierten sobre las consecuencias que un acuerdo de esa naturaleza puede tener sobre las relaciones de Colombia con países vecinos como Ecuador y Venezuela.
El comandante de las Fuerzas Militares y ministro interino de Defensa, General Fredy Padilla, dijo que el acuerdo - que aún no se ha firmado - no permite que las tropas de EE.UU. lancen ataques o hagan operaciones militares en terceros países.
Y el canciller, Jaime Bermúdez, precisó que "no se trata de una base militar de Estados Unidos ni de un acuerdo de defensa mutua".
Según Bermúdez, Colombia no permitirá el tránsito de tropas extranjeras por esas instalaciones.
El número máximo de personal estadounidense autorizado para operar en Colombia es de 800 militares y 600 contratistas.


Cooperación bilateral
Se trata de "un acuerdo de cooperación bilateral para fortalecer la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y otros delitos de carácter transnacional", explicó Bermúdez durante una audiencia pública en la que, además de Padilla, también participó su colega de Interior y Justicia, Fabio Valencia.
Padilla reveló que serán los comandantes colombianos los que estén a cargo de las cinco instalaciones militares donde se prevé que haya militares y equipos de Estados Unidos.
Según el jefe de las fuerzas militares, este país necesita avanzar en temas como inteligencia en tiempo real y mejorar la capacidad operativa de sus tropas en el combate contra los narcotraficantes y los grupos armados ilegales.
Padilla indicó que las negociaciones no incluyen el aumento del cupo de 800 militares y 600 contratistas civiles de EE.UU. que, a raíz del Plan Colombia, pueden estar actualmente en el país. Se supo que el personal que hay ahora en el país es mucho menor,
Entra tanto, el canciller declaró que en la medida en que Colombia logre "acabar con el narcotráfico y el terrorismo, vamos a beneficiar a todos".
Y, sin aludir a Ecuador, añadió: "Algunos países que se quejan de lo que ellos llaman el conflicto en Colombia se van a ver directamente beneficiados, si logramos doblegar el narcotráfico y el terrorismo".


Críticas
Pero el profesor Francisco Leal Buitrago no comparte ese optimismo.
"Todo hace parte de la sumisión de Colombia a los gringos, máxime ahora luego de las 'embarradas' de Álvaro Uribe con la candidatura de Barack Obama, en el culto al gobierno de (George W.) Bush y a los republicanos, y la obsesión presidencial con el Tratado de Libre Comercio, TLC", declaró Leal a BBC Mundo.
"Este asunto es grave frente a la región, en particular por el problema con Ecuador y la política de Hugo Chávez, máxime teniendo en cuenta el fracaso de la política prohibicionista gringa contra las drogas y la condescendencia oficial del país", expresó Leal.
Otro experto, el estadounidense Adam Isacson, director de programas del Centro para Política Internacional con sede en Washington, quien también habló con BBC Mundo, cree que, a diferencia de la base de Manta, "Colombia podría tener un poco más de control sobre el ingreso y la movilización de personal estadounidense y quizás de los tipos de aeronaves y frecuencias".


Pacto reproducido
No obstante, los ministros que participaron en la audiencia reconocieron que los delitos cometidos por los estadounidenses en Colombia seguirán siendo juzgados por la justicia de EE.UU.
Leal considera que, en ese sentido, se reproduce lo que ya está pactado dentro del Plan Colombia, que empezó a ejecutarse en el año 2000, y que ha convertido a este país en uno de los principales destinatarios de la ayuda militar de Washington en el mundo.
"El problema es viejo y se acentuó con el Plan Colombia, comenzando porque la embajada gringa es una de las más grandes del mundo (entre las 5 primeras), muchos de cuyos funcionarios son militares, con inmunidad sobre fechorías que cometan en Colombia. Además, los 'contratistas', que son mercenarios, son un lastre que permite a los oficiales gringos 'lavarse las manos'", declaró el profesor.
De momento se desconoce cuándo será firmado el acuerdo militar entre Colombia y EE.UU.

domingo, 12 de julio de 2009

Señor Obama, su responsabilidad es rectificar la injusticia contra los Cinco

Palabras del abogado José Pertierra en la presentación este jueves 9 de julio, en Washington, de la exposición de pinturas de Antonio Guerrero Rodríguez, uno de los Cinco cubanos prisioneros en los Estados Unidos por luchar contra el terrorismo organizado contra Cuba desde Miami. Tony cumple una sentencia de cadena perpetua más 10 años por crímenes que no cometió, y que un jurado prejuiciado imputó sin prueba alguna.

El día que el tribunal lo sentenció a cadena perpetua más 10 años en una celda de máxima seguridad, Antonio Guerrero le explicó a la Jueza Lenard por qué Cuba lo envió a los Estados Unidos:
Cuba, mi pequeño país, ha sido atacado, agredido y calumniado, década tras década, por una política cruel, inhumana y absurda. Una guerra verdadera, voraz y abierta de terrorismo, precursor del horror; de sabotaje, generador de ruinas; de asesinato, causante del dolor, del dolor más profundo, la muerte… ¿Dónde se han fraguado y financiado tan incesantes y despiadados actos? En su gran mayoría, en el propio territorio de los Estados Unidos de América.
Con la tarea de infiltrar a los grupos terroristas responsables por el asesinato de más de 3 400 cubanos durante las últimas cuatro décadas, Tony formaba parte del equipo de agentes que Cuba envió a Miami para acumular información. El equipo no trató de infiltrar a las agencias gubernamentales de Estados Unidos, y tampoco obtuvo ningún documento clasificado. Su único propósito era acumular las evidencias necesarias para que el FBI arrestara a los terroristas.
En junio de 1998, el FBI realizó varias reuniones secretas con oficiales del gobierno cubano en La Habana. Sin revelar como había obtenido las pruebas, Cuba compartió con el FBI 175 páginas de documentos relacionados con 31 ataques y planes terroristas que ocurrieron entre 1990 y 1998, más la ruta de los dólares (de New Jersey y Miami) que financiaron esos ataques.
Cuba también le entregó al FBI audio-cintas de 14 conversaciones comprometedoras del autor intelectual de la campaña de terror, Luis Posada Carriles, más 13 videos y audio-cintas de cómplices de Posada con detalles de los crímenes. Gracias a Tony y a su equipo en Miami, Cuba pudo compartir con el FBI los nombres, direcciones, números de teléfonos y hasta los números de chapas de los automóviles de los terroristas.
El FBI le agradeció a Cuba la evidencia y prometió investigar los crímenes. La investigación ocurrió, pero el resultado fue sorprendente. En vez de arrestar a los terroristas, el FBI utilizó la evidencia que Cuba le dio para arrestar a los Cinco.
¿Por qué?
Los Estados Unidos habían entrenado y dirigido a los terroristas de Miami, quienes eran una parte importante de la guerra encubierta contra Cuba durante la Guerra Fría. Por cincuenta años, el gobierno de los Estados Unidos los ha protegido y mimado, en vez de encarcelarlos y enjuiciarlos.
Miami es su ciudad preferida, colmada de hostilidad y prejuicios contra Cuba. No es casualidad que los terroristas gravitan hacia sus playas. Miami los ampara y los festeja, como si fuesen patriotas o héroes. Solamente en Miami podía el gobierno ganar un caso contra los Cinco.
La raison d’etre para la presencia de los Cinco en los Estados Unidos era conseguir evidencia para arrestar y procesar a Posada Carriles y su red terrorista. Èl es el autor intelectual de gran parte del terrorismo contra Cuba. Después de la caída del bloque socialista, la economía cubana se iba a pique, y se abrió al turismo en búsqueda de dinero en efectivo.
Para espantar el turismo hacia Cuba, los inescrupulosos fanáticos de Miami lanzaron una campaña de terror contra la Isla. Hicieron explotar bombas en los más lujosos hoteles y restaurantes de La Habana: en el Hotel Nacional, el Meliá Cohíba, La Bodeguita del Medio, el Chateau Miramar, el Tropicana, y otros.
El 4 de septiembre de 1997, una de esas bombas mató a un joven italiano llamado Fabio Di Celmo en el Hotel Copacabana en La Habana. Una esquirla de un cenicero de vidrio le cortó la arteria yugular. La sangre brotó rápidamente de la parte izquierda de su cuello, y murió en pocos minutos.
Un año después, Luis Posada Carriles admitió al New York Times que había sido el autor intelectual de las bombas que explotaron en La Habana. “Ese italiano”, le dijo a la corresponsal del periódico Anna Louisa Bardach, “estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, pero yo duermo como un bebé”.
Cuando mató a Fabio a sangre fría, Posada ya era un fugitivo de la justicia. Tenía 73 cargos de homicidio pendiente en Venezuela debido al derribo de un avión de pasajeros en 1976. El siniestro acto terrorista resultó en el asesinato de los miembros del equipo cubano de esgrima, entre otros pasajeros. Iba también una niñita guyanesa de 9 años llamada Sabrina Paul.
Sin embargo, en vez de extraditarlo a Venezuela, los Estados Unidos aún protegen a Posada y desatienden la solicitud de Venezuela.
Fabiucho, como lo llamaban sus padres, era el hijo menor de Giustino y Ora. Tenía solamente 22 años cuando fue cruelmente asesinado. Le encantaba leer y jugar fútbol. Estaba locamente enamorado de Cuba y de su pueblo. Hace dos meses conversé con Giustino Di Celmo en La Habana. El papá de Fabio tiene 90 años. En el restaurante de la capital cubana que lleva el nombre de su hijo, él me comentó que le había escrito una carta a Antonio Guerrero, a Tony, de la cual copié estas líneas:
El primer rayo de sol de los próximos días debería caer sobre la oscuridad tendida a la injusticia monstruosa del encarcelamiento de ustedes.
Giustino, estos dibujos de Antonio Guerrero son rayitos de sol que caen sobre la oscuridad tendida a la indiferencia monstruosa del gobierno de los Estados Unidos ante el sufrimiento de los Cinco. Nos toca a nosotros convertirlos en relámpagos de acción.
“La vida es vida, solo si hay valor”, dijo Tony en uno de sus preciosos poemas. Encontremos el valor para tomar las riendas de la lucha para liberar a los Cinco de la injusticia monstruosa de su encarcelamiento.
Recordemos hoy aquí, y repitamos sin descansar, que Tony vino a los Estados Unidos para impedir el crimen, no para cometerlo. Recordemos que el gobierno de los Estados Unidos ha virado la justicia al revés y confina a prisión a los héroes. Recordemos que protege a los criminales, permitiéndoles que continúen su campaña terrorista contra Cuba.
El 16 de junio, la Corte Suprema rechazó sin comentarios la solicitud de revisar las condenas de los Cinco. El caso está ahora en las manos del Presidente de los Estados Unidos. Con un plumazo, el Presidente puede resolverlo. Puede reducirles las sentencias a tiempo-cumplido, para que ellos regresen a su patria, junto a sus familias. El Artículo 2 de la Constitución de los Estados Unidos le otorga al Presidente el poder de Clemencia Ejecutiva. Ese poder no tiene limitantes.
La normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba no es posible, mientras los Cinco permanezcan injustamente encarcelados y los terroristas vivan libres. Los terroristas tienen que estar presos y los antiterroristas, libres.
Desde su celda en Colorado, Tony escribió:
Como el agua, pura y clara, Corre en su arroyo serena, ha de correr la ternura, Cuando aparece una Pena. . . No hay dolor que no sea tuyo. No hay sufrir sin compartir. Se ha de tener un orgullo, Saber dar sin recibir.
Presidente Obama, nos dice que no le gusta mirar hacia el pasado, pero, Sr. Presidente, tiene usted que comprender que Posada y los otros cubanos de Miami fueron las herramientas de terror que usó su gobierno contra Cuba. Por eso, el FBI no los arrestó, y por eso arrestó a los Cinco.
Su responsabilidad es ahora rectificar esa injusticia. Su responsabilidad es poner fin a un bloqueo cuya premisa es causar la hambruna para que los cubanos se rindan, y una campaña de terror para tratar de doblegar a un pueblo honorable: esa es la sórdida historia que usted heredó de sus predecesores en la Casa Blanca.
Sr. Presidente, tiene que sanar estas heridas abiertas. Estados Unidos es la nación más poderosa en la historia de la civilización. En vez de ser la más cruel, ¿no debiese ser la más generosa, la más humana?
Sr. Presidente Obama, la Guerra Fría se acabó. Por las víctimas del terrorismo, por el sufrimiento que este ilegal e inmoral bloqueo ha causado en Cuba, por el bien de su país, por el bien del futuro, sane las heridas: acabe con el bloqueo, extradite a Posada y libere a los Cinco.

jueves, 9 de julio de 2009

Glaciares de Cordillera Blanca retroceden 27% por cambio climático en Perú

La superficie de nevados de la Cordillera Blanca en Perú retrocedió 27% por el cambio climático que afecta al mundo, según un estudio realizado por la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
La cadena montañosa en el andino departamento de Ancash (a unos 400 Km al norte de Lima) contaba en 1973 con 723 km2 de glaciares, pero ahora cuenta con 527 km2 según el estudio basado en imágenes satelitales, detalló el glaciólogo Marco Zapata, director del ANA, a la agencia oficial Andina.
"Los glaciares peruanos están clasificados como tropicales y por tanto resultan sumamente sensibles a los cambios de clima y de temperatura", dijo el experto.
El especialista aseveró que en 1997 la Comisión Nacional del Ambiente realizó un inventario y dio cuenta de que hasta entonces se habían perdido 112 km2, pues registraba 611 km2. Ahora tiene 527 km2, lo que indica cuánto se ha acelerado el proceso, añadió.
En 1970 la Cordillera Blanca poseía unos 722 glaciares individualizados, pero hoy registra 755, lo que se explica en función del proceso de fragmentación que han sufrido algunos de ellos como el nevado Pastoruri, que se dividió en dos áreas y ahora es considerado una capa de hielo.
"A medida que ha retrocedido la superficie, los glaciares se subdividieron y han aparecido algunas lagunas e incrementado las dimensiones de las que ya existían", explicó Zapata en una conferencia sobre glaciares en Lima.
Según el experto, entre 1948 y 1976 los glaciares peruanos retrocedían de 8 a 9 metros por año y en la actualidad el nivel de retroceso llega a los 20 metros anuales.
Un estudio de la Unidad de Glaciología en 2007 reveló que la corona de hielo y nieve de la cumbre del nevado Pastoruri (5.240 metros de altura) disminuyó 40% entre 1995 y 2005, debido al calentamiento global.
"Estas mediciones son importantes para saber con qué reservas se cuentan y se trabaje en respuestas a la pregunta de qué pasará cuando los glaciares desaparezcan", añadió Zapata.
En 1970 Perú tenía 2.041 kilómetros cuadrados de superficie glaciar, que en 1995 disminuyó a 1.594 kilómetros cuadrados.
La Cordillera Blanca es un centro turístico visitado por numerosos montañistas extranjeros, que posee nevados de más de 6.000 metros de altitud e incluye al pico más alto de Perú, el Huascarán, con 6.768 metros de altitud.

martes, 30 de junio de 2009

A la fe de la inmensa mayoría

Con respecto al último artículo del presidente de la República publicado el domingo en el diario Expreso, la mente más brillante de este país, César Hildebrandt, publicó a modo de respuesta esta columna que ya nos tiene acostumbrados en uno de los pocos diarios que merecen mi respeto, La Primera:
"En su delirante discurso-ensayo-artículo del último domingo (“A la fe de la inmensa mayoría”, publicado esta vez en “Expreso”), el doctor Alan García dice algunas cosas que no deberían pasarse por alto:
1)“Los adversarios son los de siempre: amenazan y bloquean carreteras porque saben que son muy pocos...”
¿O sea que Yehude Simon simula negociar con esos “pocos”? ¿Y no era que los adversarios del Apra fueron SIEMPRE los oligarcas? ¿Y si son tan pocos por qué García ha derogado los decretos de urgencia que concernían a esas flagrantes minorías? García no entiende que con sus palabras desactiva a Yehude Simon, invalida las mesas de diálogo y propone, en el fondo, soluciones dictadas por la fuerza. ¿No entiende o sí lo entiende y se trata de un acto premeditado y de otra profecía sanguinaria?
2) “Esto es parte de un conflicto continental...Ahora vivimos una guerra fría en la que participan gobernantes extranjeros...Recordemos que el Perú es un centro vital para los hechos continentales. Fue necesaria la conquista del Perú para dominar Sudamérica, lo fue Ayacucho y ahora es necesario para el modelo regresivo y dictatorial que quiere dominar al Perú...”
Dejemos de lado la sencillez fronteriza, la sintaxis agujereada y el aguadito ideológico que expresan estas líneas. Vayamos al fondo del asunto. Y el fondo parece ser que García...
a) no puede admitir que ha sido la firmeza de unos grupos nativos la que lo ha derrotado; de allí su irresponsable apelación a la idea de unos gobiernos foráneos metiéndose en Bagua o en Sicuani;
b) al echar mano al recurso del “factor internacional”, García olvida que ese fue el método “nacional-fascista” de las dictaduras de derecha a las que el Apra, hoy architraicionada, se enfrentó en el pasado; olvida también que Haya de la Torre fue acusado de dirigir un “partido internacional”;
c) al señalar la batalla de Ayacucho como un episodio de “la conquista del Perú para dominar Sudamérica”, García intenta ensuciar la figura de Simón Bolívar, negar la historia y rehacer chauvinistamente la memoria colectiva de los peruanos; ¿tendremos que recordar que en Junín y Ayacucho el Perú fue “conquistado” para la libertad y que la independencia se la debemos a esa alianza de venezolanos, colombianos, chilenos y peruanos no monárquicos? Un García particularmente iletrado es el que asoma en ese párrafo. Pero, también, un García de psiquiátricas connotaciones. Porque si hay un complot de “gobernantes extranjeros”, ¿qué hace Torre Tagle que no convoca a una reunión de emergencia de la OEA? ¿Tan pobres diablos somos que asistimos a la conspiración que amenaza destruirnos y lo único que hacemos es publicar un artículo en “Expreso”?
3) “Son una minoría. ¿Cuántos se movilizan en todo el país y en todas sus marchas? Un máximo de 50,000 personas...”
García cuantifica desde la arbitrariedad y el mero gusto. ¿Qué clase de mediciones utiliza para hablar de “un máximo de 50,000 personas”? Ninguna encuesta lo respalda. Y si creyéramos en las encuestas y situáramos su popularidad en el 21 por ciento doloroso y actual, podríamos decir, con la misma soberana gana presidencial, que “ocho millones de peruanos repudian al jefe de Estado”. Además, García olvida que fueron 61,000 votos –esos sí contados uno por uno- los que le permitieron llegar a la segunda vuelta tras desplazar a Lourdes Flores. De modo que, así fueran 50,000 los que resisten la embestida conservadora de García no podríamos decir que esa cifra es desdeñable.
4) “¿Cuál es su meta? Crear un “levantamiento general de los pueblos” aprovechando la crisis mundial...¿Cuál es su estrategia? Acumular fuerzas en la primera mitad del gobierno y en la segunda precipitar la caída del sistema, elegir una Constituyente. Establecer la reelección, proceder a la estatización...”
García está viendo diablos azules psicodélicos. Con su paranoico “diagnóstico” social, unifica en un solo campo a los huambisas de Condorcanqui, a los regantes de algunas zonas de Puno, a los comuneros del Cuzco, a los pequeños ganaderos de camélidos de Huancavelica, a los dirigentes sindicales de la CGTP o del Sutep, a los ambientalistas de todos los colores y hasta a las autoridades regionales hartas del engaño centralista. La mente de García funciona en base a este delirio secuencial: llamo a todos los que se me opongan “adversarios del progreso” (que yo encarno); pongo a todos ellos en un mismo saco; digo que, precisamente, el hecho de que estén juntos demuestra que todos ellos obedecen a una conspiración internacional en marcha; no soy, entonces, responsable: soy una víctima.
5)“Su táctica es la captura de los instrumentos de decisión y comunicación...por eso (...) se multiplican en los blogs, azuzan a los comunicadores, se adueñan con violencia de la noticia, etc...”
Esto, que por sus harapos formales y de contenido podría haber suscrito cualquier Chichi, lo escribe un presidente de la República que goza de tanta luna de miel con los medios. ¿O cree que América Televisión debería ser más dócil? ¿O que Canal 5 más entregado? ¿O el 7 más sobón? ¿O el 2 más conveniente? ¿O el 9 más elusivo? ¿O el 13 más inexistente? ¿O que RPP debería expulsar a Augusto Álvarez Rodrich y a Patricia del Río, a los que se les concede algunos minutos diarios de eventual disidencia? ¿O es que García pretende decirnos que una tan despiadada como imaginaria oposición de los medios lo explica todo, incluyendo los cadáveres de 24 policías y de los diez lugareños de Bagua? ¿No era oposición despiadada la que García reclamaba en contra de Toledo? Y en cuanto a esa surrealista alusión a los blogs, ¿es que quiere decirnos que El Útero de Marita, o Reportaje al Perú, se hacen siguiendo consignas extranjeras que llegan por e-mail lacrado? ¿No sabe García que el argumento de una Internet contaminada por la rebeldía y el descontento es el mismo que emplean los dirigentes chinos o iraníes? ¿¡Dónde diablos está Saúl Peña!?
6)“¿Qué falta a esta inmensa mayoría? –se pregunta García, quien, sin lugar a dudas, se siente su representante-. Actuar, evitar que el monopolio de la movilización y el grito esté en manos de los “antisistema”...enviar cartas a los medios de comunicación, CREAR GRUPOS DE ACCIÓN...” (Las mayúsculas son nuestras, nota de C.H.)
¿Grupos de acción como los que han barrido con la oposición interna en los comicios apristas? ¿Como los que instrumenta el Apra cuando de golpear, amenazar o escarmentar se trata? ¿Ya que no se puede regresar a Haya, regresemos al búfalo Pacheco: esa es la propuesta? ¿Faltaron esos “grupos de acción” en los hechos de Bagua? ¿Ellos podrían haber evitado la tragedia? ¿O es que García, enterrador de Haya en muchos aspectos, cita ahora, de modo implícito, al ideólogo moderno de la derecha peruana, don Víctor Andrés Belaunde y su famosa frase “las masas se combaten con las masas”?
García está mal. Su narcisismo le impide reconocer algún error. Un voluntarismo sonámbulo lo lleva, otra vez, al despeñadero. La corte de adulones que lo sigue como traza y cauda no le hace ningún favor. Este sería el momento en el que el Apra debiera sentarse con su presidente y hacerlo entrar en razones. Pero no hay un solo aprista capaz de esa tarea. La tragedia del Apra es que fue, sucesivamente, un partido perseguido por la derecha, entendido por la derecha y hoy, con García, colonizado por la derecha nacional e internacional. El problema del 2011 no será “el antisistema”. Será que “el sistema” encarnado por García volverá a demostrar que no funciona.
Porque si de sistemas o de antisistemas hablamos, la infección también podría decir que los glóbulos blancos que la combaten son elementos perturbadores y –por qué no-, extraños, casi extranjeros.
Posdata: He regresado de un viaje reparador y me encuentro con dos artículos tremebundos. El primero, el de Alan García, que comento en estas líneas; y el segundo, el de Mario Vargas Llosa, que parece escrito por Eudocio Ravines, que también escribía muy bien y servía tan bien o mejor a la derecha. Después de esta contribución vargasllosiana a la causa alanista y a la satanización del movimiento selvático, ya podemos decir que el gran novelista ha logrado el propósito de todos estos años: pensar como su papá y escribir como su hijo.