Revisando los diarios al día siguiente de la vergonzosa y no sorpresiva actuación del jefe y ejecutor directo de los crímenes cometidos en el régimen del japonés Fujimori, el asesino Santiago Martin Rivas, que negó la existencia de su grupúsculo llamado Colina, encontré la opinión autorizada de la mente más brillante de este país (desde mi punto de vista), César Hildebrandt en el diario La Primera, quien le dedicó una "carta" a esta "piltrafa de ectoplasma" como le dice en su columna. Como siempre preciso y directo, disfuté leyendo este espacio y aquí lo transcribo:
"Mi muy repulsivo señor:
Concentra usted todas las taras morales del Perú. Es usted una dosis homeopática de lo peor de este país. ¿O deberé decir que es usted un amasijo de yerros retorcidos?
No importa como lo nombre. Usted sabe qué linajes de rata lo componen y cuánto se parece usted - por espantoso - a las muertes que planeó y ejecutó.
Hasta ayer era usted un asesino por encargo, que no es poco. Ahora aspira a ser absuelto negándolo todo.
Lo que sucede es que de tanto negar se ha negado usted mismo y de tanto querer borrar huellas imborrables es usted ahora una sombra sin historia y una piltrafa de ectoplasma. Por eso he dudado en escribirle esta carta. Porque ahora no sé si es el asesino serial que en realidad es y será o si ha sido convertido en un libreto de Nakasaki, una ocurrencia idiota de Kenji o la viruta que deja la amnesia calculada de Fujimori, su maestro y guía.
Que usted quiera salvarse de la condena inexorable que le espera negando que existiera el grupo Colina - cuando hay veinte testimonios, un ascenso grupal, una felicitación presidencial, una denuncia documentada y primordial del general Robles, muertos y testigos, fosas comunes y deudos - resulta, en todo caso, explicable. Asesinos como usted suelen maridar el sadismo y la cobardía. Sadismo a la hora de matar a un niño de ocho años o a un periodista vendado en una playa y cobardía a la hora de afrontar su responsabilidad.
Usted, señor Martin Rivas, viene, aunque quizás no lo sepa, de una larga tradición. Esa tradición es la de la cobardía de fabricación nacional (también tenemos cobardías importadas: Fujimori es un ejemplo). En ese sentido es usted un hijo putativo de Mariano Ignacio Prado, el presidente que se fugó en plena guerra con Chile "a conseguir armas y buques en Europa" y que nunca volvió. Esa rata ancestral de la historia peruana es el tatarabuelo de Fujimori, su jefe y su premonición personal, señor Rivas.
Dice usted que lo que le confesó a Jara era un ensayo. Pero se ensaya para decir la verdad, para no perder el hilo del relato, para no dejarse intimidar a la hora de los loros. Así que ese ensayo general - sigo su lógica roedora - era para que usted adquiriera el temple suficiente a la hora que tuviese que dar su testimonio ante la autoridad.
Como será usted de asesino que hasta la putrefacta justicia militar de Fujimori, su jefe, lo condenó por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta (en ese entonces no se conocía todo su pasado). Y cómo será usted de cobarde que ahora dice que sólo hacía análisis de inteligencia, que estaba detrás de un escritorio haciendo tareas administrativas que no sabe precisar, que jamás le disparó a nadie. Poco faltó para que le dijeran "San Martincito", mayor.
Pero lo peor de usted es que pretende hablar en nombre del Ejército. Es cierto que el actual jefe del Ejército es un festivo subdotado mental, pero eso no lo autoriza, señor Rivas, para seguir ensuciando el uniforme de Bolognesi y Ugarte. Ni ocultándose detrás de mil uniformes - como ahora pretende - podrá usted impedir que veamos qué montículo de basura alberga usted en sus entrañas.
No manche a las Fuerzas Armadas hablando en su nombre. No hable usted de patria: la suya es el crimen y la miseria moral. No hable usted del Perú: el Perú que usted concibe es un escuadrón de la muerte haciendo de las suyas ante civiles indefensos.
Y no crea que la gente se ha tragado su teatro. Lo único que ha logrado usted es que el repudio hacia su conducta haya adquirido la muy extraña dimensión de la cuasi unanimidad. Porque ya sabíamos quién era. Pero ignorábamos qué nuevos aportes podía hacer usted a su prontuario de sangre y emboscadas.
Usted ha querido matar a sus difuntos. Con su fallida burla ha vuelto a disparar en la nuca a los que mató en Lima o en Chimbote. Y ha rociado de balas a sus familiares, que esperaban una señal de que usted seguía siendo humano. Sólo ha faltado su compinche "Kerosene" para que la jornada del repase pueda ser considerada completa.
Y no crea usted que Raffo es un buen consejero, Saravá un estratega y Nakasaki el Perry Mason de los Barracones. Mire nomás dónde está Fujimori.
Y tampoco crea que el diario La Razón lo salvará con su "peso mediático". Peso tenía cuando Faisal reinaba y Bressani repartía.
Por último, tengo que decirle que estoy entre quienes no se han sorprendido por su faena. Estaba casi seguro de que usted haría lo que hizo. Y no porque yo sea muy perspicaz sino porque tengo algunos estudios al respecto. Lo que quiero decirle es que, desde el 5 de abril de 1992, modestamente, me especialicé en estudiar a ratas como usted".
Con la debida distancia dictada por la sabiduría, se despide
César Hildebrandt
domingo, 2 de marzo de 2008
viernes, 29 de febrero de 2008
Cinismo a sangre fría
Ahora resulta que el Grupo Colina fue un invento de los enemigos de Fujimori y que el capitán Martin Rivas no mató a nadie, sino que es un ensayista.
Sus asesinatos serían, a lo mejor, simples ensayos de asesinato.
Con esas versiones, Martin Rivas se muestra como lo que es: un cínico a sangre fría.
Una de las argucias del criminal consiste en escudarse en el Ejército. Afirma que quienes acusan al Grupo Colina quieren denostar a los militares que derrotaron al terrorismo y en especial a Sendero Luminoso.
El Ejército debería pedir a Rivas que no confunda las cosas: una es el manípulo criminal llamado Colina; otra es la institución de la que formaron parte peruanos prominentes como Francisco Bolognesi.
Además, conviene recordar que la derrota de Sendero se debió en gran parte a los campesinos organizados y orientados por sectores de izquierda.
En todo caso, no fueron los asesinatos por la espalda, las torturas aprendidas en cursos yanquis, las ejecuciones forzadas, las violaciones cobardes, los que ayudaron a despejar la amenaza planteada por Sendero.
Al contrario. Las acciones tipo Colina fomentaron, sobre todo en el sur andino, el odio contra la fuerza pública.
En la audiencia del miércoles, el capitán de asesinos intentó dar lecciones de estrategia militar con afirmaciones simplistas. Dijo, por ejemplo, que la guerra de baja intensidad es sinónimo de guerra contra guerrillas.
En realidad, la guerra de baja intensidad (Low Intensity Conflict) es una concepción de los militares estadounidenses surgida debido a que Vietnam, un pequeño país del tercer mundo, había derrotado al ejército más poderoso del mundo (¡Bendito seas Vietnam!). Su objetivo es, por eso, elaborar estrategia, táctica y arte operativo para derrotar rebeliones populares, derrocar gobiernos revolucionarios y - ¡mucho ojo! - ayudar a gobiernos serviles a Washington.
La guerra de baja intensidad la libran los ejércitos reaccionarios mediante fuerzas de operaciones especiales, fuerzas para asuntos civiles y fuerzas para operaciones psicológicas.
Las operaciones "psicológicas" incluyen, por supuesto, las torturas. En la prisión Abu Ghraib de Irak, el mundo ha visto con horror el sadismo de alta intensidad de esa estrategia.
Esas doctrinas y prácticas inhumanas las asimiló Martin Rivas en la Escuela de las Américas, alma máter de dictadores y asesinos.
Martin Rivas ha mostrado en el tribunal el mismo aplomo con que ordenaba matar y mataba bajo las órdenes del asesino mayor, Fujimori.
No menos asombroso resulta el desempeño actoral del ministro del Interior, Luis Alva Castro, cuando afirma que los campesinos asesinados en Cusco murieron a causa de armas artesanales... ¡que portaban balas policiales de acero!
El cinismo oficial de ayer y hoy tiene el mismo rostro sombrío de la muerte.
Sus asesinatos serían, a lo mejor, simples ensayos de asesinato.
Con esas versiones, Martin Rivas se muestra como lo que es: un cínico a sangre fría.
Una de las argucias del criminal consiste en escudarse en el Ejército. Afirma que quienes acusan al Grupo Colina quieren denostar a los militares que derrotaron al terrorismo y en especial a Sendero Luminoso.
El Ejército debería pedir a Rivas que no confunda las cosas: una es el manípulo criminal llamado Colina; otra es la institución de la que formaron parte peruanos prominentes como Francisco Bolognesi.
Además, conviene recordar que la derrota de Sendero se debió en gran parte a los campesinos organizados y orientados por sectores de izquierda.
En todo caso, no fueron los asesinatos por la espalda, las torturas aprendidas en cursos yanquis, las ejecuciones forzadas, las violaciones cobardes, los que ayudaron a despejar la amenaza planteada por Sendero.
Al contrario. Las acciones tipo Colina fomentaron, sobre todo en el sur andino, el odio contra la fuerza pública.
En la audiencia del miércoles, el capitán de asesinos intentó dar lecciones de estrategia militar con afirmaciones simplistas. Dijo, por ejemplo, que la guerra de baja intensidad es sinónimo de guerra contra guerrillas.
En realidad, la guerra de baja intensidad (Low Intensity Conflict) es una concepción de los militares estadounidenses surgida debido a que Vietnam, un pequeño país del tercer mundo, había derrotado al ejército más poderoso del mundo (¡Bendito seas Vietnam!). Su objetivo es, por eso, elaborar estrategia, táctica y arte operativo para derrotar rebeliones populares, derrocar gobiernos revolucionarios y - ¡mucho ojo! - ayudar a gobiernos serviles a Washington.
La guerra de baja intensidad la libran los ejércitos reaccionarios mediante fuerzas de operaciones especiales, fuerzas para asuntos civiles y fuerzas para operaciones psicológicas.
Las operaciones "psicológicas" incluyen, por supuesto, las torturas. En la prisión Abu Ghraib de Irak, el mundo ha visto con horror el sadismo de alta intensidad de esa estrategia.
Esas doctrinas y prácticas inhumanas las asimiló Martin Rivas en la Escuela de las Américas, alma máter de dictadores y asesinos.
Martin Rivas ha mostrado en el tribunal el mismo aplomo con que ordenaba matar y mataba bajo las órdenes del asesino mayor, Fujimori.
No menos asombroso resulta el desempeño actoral del ministro del Interior, Luis Alva Castro, cuando afirma que los campesinos asesinados en Cusco murieron a causa de armas artesanales... ¡que portaban balas policiales de acero!
El cinismo oficial de ayer y hoy tiene el mismo rostro sombrío de la muerte.
martes, 26 de febrero de 2008
Prensa y poder
¿Hasta dónde debería llegar el poder de la prensa? Depende de la prensa. Si hablamos de la prensa que investiga de verdad, que separa los intereses de sus propietarios de la necesidad de servir a la opinión pública, la respuesta debería ser: hasta donde la búsqueda de la verdad se lo permita.
Sin embargo, esa prensa ideal está hoy desapareciendo o se debilita delante de nuestros ojos.
Muerto Jesús de Polanco, por ejemplo, El País, el mayor y mejor periódico escrito en castellano, se debate entre la presión de los sucesores de Polanco por defender el imperio de Prisa y las demandas de independencia de sus ya viejos lectores. Y, claro, aquí cuenta la casi confesión sincera de Juan Luis Cebrián, fundador de El País y siempre consejero de Prisa: "La prensa no puede dejar de ser un negocio rentable".
Eso es cierto. Lo que pasa es que los negocios rentables de las demás esferas no tienen como producto la búsqueda de la verdad, que suele ser tan incómoda y tan explosiva para los negocios más rentables del planeta.
¿Cómo, entonces, buscar la verdad que puede herir a los más poderosos y seguir contando con el favor publicitario y bancario de los poderosos?
Esa es la clave de todo el problema. Y ante ese dilema, la respuesta global de la gran prensa ha sido desactivar lo más que se pueda sus equipos de investigación y, simultáneamente, dirigir esa investigación a escudriñar las debilidades de los políticos - lo cual está muy bien -, pero a costa de no meterse con el poder monstruoso de las corporaciones (el verdadero gobierno de la aldea global).
¿Dónde está la luz al final del túnel? Quizás en periódicos hechos por periodistas, falansterios de la comunicación que vendan masivamente, que puedan prescindir olímpicamente de la publicidad y que sean premiados con el éxito gracias a su demostrada independencia y rigor.
Rigor. Esa es la palabra que a muchos espanta. Porque una cosa es tomar la declaración de un testigo dudoso y convertir eso en un panfleto lapidario para la víctima de turno - eso es lo que se hace con quienes no tienen posibilidad de defenderse en igualdad de condiciones - y otra es investigar con inteligencia y recursos en búsqueda de una verdad generalmente oculta entre malezas y papeles de apariencia indescifrable, entre empresas de paja y tercerías con sede en islas del Caribe. La investigación requiere mucho talento y un poco de dinero. En nuestro medio ambos factores escasean: las universidades construyen preguntadores ingenuos - no investigadores - y a las empresas la investigación les interesa, por lo general, si es libre de gastos y más aún si está dirigida contra algún adversario del periódico.
Y rigor es lo que ha perdido la prensa peruana. Con excepción de Páez, Cruz y Uceda - topos pacientes y exitosos la mayor parte de las veces -, los profesionales de la investigación brillan por su ausencia. Han sido remplazados muchas veces por difamadores de comida rápida, armadores de tramas que no se sostienen en el tiempo pero que pueden impactar en el instante.
Si alguien se dedicara a investigar el verdadero poder del narcotráfico en el Perú, ¿no llegaría a conclusiones sorprendentes? ¿Por qué nunca se investigó la compra de dólares negros de Uchiza por el Banco de Crédito? ¿Por qué no se nos dice cuántas pesqueras han sido alcanzadas por el poder que compra todo? ¿Por qué nunca sabremos cuántos periodistas preocupados por el poder de la cocaína la consumen en abundancia y se sienten omnipotentes e impunes por su inhalación?
¿Se han dado cuenta de que hay gente muy interesada en que nos quedemos con el menú del narcotraficante y asesino Fernando Zevallos, ya condenado a 20 años de cárcel y residente forzado de Piedras Gordas?
¿Cuántos exportadores han sacado coca por el puerto del Callao desde el día en que alguien anuló el control de las supervisoras privadas de aduana?
¿Quién quiere hacernos creer que el narcotráfico es un asunto que atañe sólo a narcos ya encarcelados y a mochileros del Vrae cuando es también un "asunto de blancos" - como se dice en el Perú que Jorge Bruce acaba de describir tan bien -?
Sin embargo, esa prensa ideal está hoy desapareciendo o se debilita delante de nuestros ojos.
Muerto Jesús de Polanco, por ejemplo, El País, el mayor y mejor periódico escrito en castellano, se debate entre la presión de los sucesores de Polanco por defender el imperio de Prisa y las demandas de independencia de sus ya viejos lectores. Y, claro, aquí cuenta la casi confesión sincera de Juan Luis Cebrián, fundador de El País y siempre consejero de Prisa: "La prensa no puede dejar de ser un negocio rentable".
Eso es cierto. Lo que pasa es que los negocios rentables de las demás esferas no tienen como producto la búsqueda de la verdad, que suele ser tan incómoda y tan explosiva para los negocios más rentables del planeta.
¿Cómo, entonces, buscar la verdad que puede herir a los más poderosos y seguir contando con el favor publicitario y bancario de los poderosos?
Esa es la clave de todo el problema. Y ante ese dilema, la respuesta global de la gran prensa ha sido desactivar lo más que se pueda sus equipos de investigación y, simultáneamente, dirigir esa investigación a escudriñar las debilidades de los políticos - lo cual está muy bien -, pero a costa de no meterse con el poder monstruoso de las corporaciones (el verdadero gobierno de la aldea global).
¿Dónde está la luz al final del túnel? Quizás en periódicos hechos por periodistas, falansterios de la comunicación que vendan masivamente, que puedan prescindir olímpicamente de la publicidad y que sean premiados con el éxito gracias a su demostrada independencia y rigor.
Rigor. Esa es la palabra que a muchos espanta. Porque una cosa es tomar la declaración de un testigo dudoso y convertir eso en un panfleto lapidario para la víctima de turno - eso es lo que se hace con quienes no tienen posibilidad de defenderse en igualdad de condiciones - y otra es investigar con inteligencia y recursos en búsqueda de una verdad generalmente oculta entre malezas y papeles de apariencia indescifrable, entre empresas de paja y tercerías con sede en islas del Caribe. La investigación requiere mucho talento y un poco de dinero. En nuestro medio ambos factores escasean: las universidades construyen preguntadores ingenuos - no investigadores - y a las empresas la investigación les interesa, por lo general, si es libre de gastos y más aún si está dirigida contra algún adversario del periódico.
Y rigor es lo que ha perdido la prensa peruana. Con excepción de Páez, Cruz y Uceda - topos pacientes y exitosos la mayor parte de las veces -, los profesionales de la investigación brillan por su ausencia. Han sido remplazados muchas veces por difamadores de comida rápida, armadores de tramas que no se sostienen en el tiempo pero que pueden impactar en el instante.
Si alguien se dedicara a investigar el verdadero poder del narcotráfico en el Perú, ¿no llegaría a conclusiones sorprendentes? ¿Por qué nunca se investigó la compra de dólares negros de Uchiza por el Banco de Crédito? ¿Por qué no se nos dice cuántas pesqueras han sido alcanzadas por el poder que compra todo? ¿Por qué nunca sabremos cuántos periodistas preocupados por el poder de la cocaína la consumen en abundancia y se sienten omnipotentes e impunes por su inhalación?
¿Se han dado cuenta de que hay gente muy interesada en que nos quedemos con el menú del narcotraficante y asesino Fernando Zevallos, ya condenado a 20 años de cárcel y residente forzado de Piedras Gordas?
¿Cuántos exportadores han sacado coca por el puerto del Callao desde el día en que alguien anuló el control de las supervisoras privadas de aduana?
¿Quién quiere hacernos creer que el narcotráfico es un asunto que atañe sólo a narcos ya encarcelados y a mochileros del Vrae cuando es también un "asunto de blancos" - como se dice en el Perú que Jorge Bruce acaba de describir tan bien -?
sábado, 23 de febrero de 2008
Premier mediocre
Jorge del Castillo, presidente del Consejo de Ministros, no figura en el tercio superior de los políticos peruanos. Así lo indican todas las encuestas y lo confirma él mismo cada vez que abre la boca.
Su última hazaña ha consistido en insultar - especialidad de la casa - a los maestros y, de paso, amenazar a los gobiernos regionales que se oponen a la torpeza del ministro de Educación, José Chang, que pretende discriminar y despedir maestros, violando principios constitucionales y hasta la Ley de Carrera Pública Magisterial, que el propio régimen ha impuesto al país.
El aprismo gobernante quiere negar empleo a los maestros que no hayan ocupado el tercio superior durante sus estudios pedagógicos.
Sabido es que durante el primer gobierno de Alan García se crearon en todo el país centenares de institutos pedagógicos y tecnológicos privados. Son un negocio, emprendido en su mayoría por apristas con vocación de comerciantes. Son tan malos, tan malos, que muchos han sido eliminados. En el 2006, el Estado cerró 210; en el 2007, 57 más. Buena parte de los maestros pésimos provienen de esos antros.
Se ejerció y se ejerce allí la pedagogia de la estafa. Pero, eso sí, para justificar el negocio y fomentarlo tales institutos suelen poner notas de 16, 17 ó 18 aun a los peores alumnos. El tercio superior resulta, así, de calidad inferior.
Hay aquí problemas de fondo. En primer lugar, las notas obtenidas en las aulas pueden y deben ser un elemento en la calificación de los maestros. Pero no bastan.
Existen factores diversos a tomar en consideración para la selección de maestros.
Destaco sobre todo un punto decisivo: la capacidad pedagógica real. Todo el mundo sabe que hay maestros y profesores que saben mucho, pero no saben enseñar. Un auténtico concurso de méritos debiera tomar en cuenta clases de demostración, pruebas prácticas.
Hay un mundo nuevo en la medición de aptitudes y capacidades. Se sabe desde hace tiempo que hay varios tipos de inteligencia, incluida la emocional, esa flecha rápida que tiene su sede en la amígdala cerebral.
Puede haber un gran profesor de física, de música o de literatura que no esté en ningún tercio superior, porque la suya es una inteligencia superior.
En el Perú, ya se sabe, un tal José Carlos Mariátegui no figuró en ningún tercio, porque sólo llegó al tercero de primaria.
A Haya de la Torre lo desaprobó en San Marcos Luis Miró Quesada.
En Alemania, el niño Albert Einstein fue considerado durante años casi un retrasado mental. Todo es relativo.
A veces importa mucho lo que sabes y también lo que sabes hacer, lo que inventas. Que lo diga Bill Gates, que apenas pisó las aulas universitarias.
Su última hazaña ha consistido en insultar - especialidad de la casa - a los maestros y, de paso, amenazar a los gobiernos regionales que se oponen a la torpeza del ministro de Educación, José Chang, que pretende discriminar y despedir maestros, violando principios constitucionales y hasta la Ley de Carrera Pública Magisterial, que el propio régimen ha impuesto al país.
El aprismo gobernante quiere negar empleo a los maestros que no hayan ocupado el tercio superior durante sus estudios pedagógicos.
Sabido es que durante el primer gobierno de Alan García se crearon en todo el país centenares de institutos pedagógicos y tecnológicos privados. Son un negocio, emprendido en su mayoría por apristas con vocación de comerciantes. Son tan malos, tan malos, que muchos han sido eliminados. En el 2006, el Estado cerró 210; en el 2007, 57 más. Buena parte de los maestros pésimos provienen de esos antros.
Se ejerció y se ejerce allí la pedagogia de la estafa. Pero, eso sí, para justificar el negocio y fomentarlo tales institutos suelen poner notas de 16, 17 ó 18 aun a los peores alumnos. El tercio superior resulta, así, de calidad inferior.
Hay aquí problemas de fondo. En primer lugar, las notas obtenidas en las aulas pueden y deben ser un elemento en la calificación de los maestros. Pero no bastan.
Existen factores diversos a tomar en consideración para la selección de maestros.
Destaco sobre todo un punto decisivo: la capacidad pedagógica real. Todo el mundo sabe que hay maestros y profesores que saben mucho, pero no saben enseñar. Un auténtico concurso de méritos debiera tomar en cuenta clases de demostración, pruebas prácticas.
Hay un mundo nuevo en la medición de aptitudes y capacidades. Se sabe desde hace tiempo que hay varios tipos de inteligencia, incluida la emocional, esa flecha rápida que tiene su sede en la amígdala cerebral.
Puede haber un gran profesor de física, de música o de literatura que no esté en ningún tercio superior, porque la suya es una inteligencia superior.
En el Perú, ya se sabe, un tal José Carlos Mariátegui no figuró en ningún tercio, porque sólo llegó al tercero de primaria.
A Haya de la Torre lo desaprobó en San Marcos Luis Miró Quesada.
En Alemania, el niño Albert Einstein fue considerado durante años casi un retrasado mental. Todo es relativo.
A veces importa mucho lo que sabes y también lo que sabes hacer, lo que inventas. Que lo diga Bill Gates, que apenas pisó las aulas universitarias.
viernes, 9 de noviembre de 2007
PUNTAPIÉ CONTRA EL PUEBLO
Estaba leyendo La Primera ayer y me pareció interesantísima la opinión del director César Lévano en su columna. Aquí la transcribo.
"Quienes creían que Alan García es un demócrata, deben de haber sufrido una amarga decepción. Sin más razón que la arbitrariedad, el Presidente ha aplicado un puntapié violento a los derechos ciudadanos y sindicales: ha desautorizado una manifestación pacífica de la CGTP.
Es un acto no sólo autoritario, sino, además, torpe. Es el signo de un miedo y una impotencia.
La decisión contra la movilización de la CGTP estuvo precedida de una intensa campaña oficialista, con mensaje presidencial incluido.
Para subrayar la torpeza de la decisión basta con señalar que al mismo tiempo se autorizó una marcha de la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), cuyos vínculos con el APRA y con los patrones abusivos son antiguos y explican su raquitismo orgánico de hoy.
El gobierno recibió, con eso, un apoyo sintomático. El secretario general de la CTP, Elías Grijalba, es un caso patético. Funcionario del Seguro Social, elevado al rango de dirigente por medio de la violencia bufalesca, “representa”, con un buen sueldo, a todos los trabajadores peruanos en la dirección de la Seguridad Social. Entre sus hazañas figura el haber aplaudido el aumento de un sol diario en el salario mínimo.
El país puede juzgar el nivel mental de este “sindicalista” a la luz de sus declaraciones contra la jornada de lucha de la CGTP. Esta jornada, según él, “tendría financiamiento de Venezuela”. “Prueba de ello”, sostuvo, “es que en esa marcha participará el líder nacionalista Ollanta Humala”.
O sea que si Humala se reúne con Luis Gonzales Posada, presidente del Congreso Nacional, ésa sería una prueba de que Gonzales Posada –y posiblemente todo el Congreso– estaría financiado por Hugo Chávez.
La lógica de ese seudosindicalista demuestra que en el Perú el amarillaje está verde.
La plataforma de lucha de la CGTP contiene, en cambio, un todo coherente, de amplitud nacional y con exigencias razonables.
Por supuesto que el compañero Grijalba no puede reclamar aumento de sueldos, salarios y pensiones. O cesación de los despidos antisindicales masivos, despidos que se producen en el sector público y en el privado, y reposición de los despedidos. O la aplicación de un plan nacional de Empleo Digno. O lucha contra la corrupción en los poderes del Estado. O la promulgación de una Ley General de Trabajo que restituya los derechos laborales conculcados. O completar el proceso de transferencias de atribuciones a los gobiernos regionales.
Ésa, y no otra, es la causa del pavor de un régimen autoritario y corrupto.
La marcha, ha anunciado Mario Huamán, secretario general de la CGTP, marcha de todas maneras. No es un desafío. Es una respuesta a la provocación. La de Grijalba fue, por su parte, una marcha marchita".
PUNTAPIÉ CONTRA EL PUEBLO
"Quienes creían que Alan García es un demócrata, deben de haber sufrido una amarga decepción. Sin más razón que la arbitrariedad, el Presidente ha aplicado un puntapié violento a los derechos ciudadanos y sindicales: ha desautorizado una manifestación pacífica de la CGTP.
Es un acto no sólo autoritario, sino, además, torpe. Es el signo de un miedo y una impotencia.
La decisión contra la movilización de la CGTP estuvo precedida de una intensa campaña oficialista, con mensaje presidencial incluido.
Para subrayar la torpeza de la decisión basta con señalar que al mismo tiempo se autorizó una marcha de la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), cuyos vínculos con el APRA y con los patrones abusivos son antiguos y explican su raquitismo orgánico de hoy.
El gobierno recibió, con eso, un apoyo sintomático. El secretario general de la CTP, Elías Grijalba, es un caso patético. Funcionario del Seguro Social, elevado al rango de dirigente por medio de la violencia bufalesca, “representa”, con un buen sueldo, a todos los trabajadores peruanos en la dirección de la Seguridad Social. Entre sus hazañas figura el haber aplaudido el aumento de un sol diario en el salario mínimo.
El país puede juzgar el nivel mental de este “sindicalista” a la luz de sus declaraciones contra la jornada de lucha de la CGTP. Esta jornada, según él, “tendría financiamiento de Venezuela”. “Prueba de ello”, sostuvo, “es que en esa marcha participará el líder nacionalista Ollanta Humala”.
O sea que si Humala se reúne con Luis Gonzales Posada, presidente del Congreso Nacional, ésa sería una prueba de que Gonzales Posada –y posiblemente todo el Congreso– estaría financiado por Hugo Chávez.
La lógica de ese seudosindicalista demuestra que en el Perú el amarillaje está verde.
La plataforma de lucha de la CGTP contiene, en cambio, un todo coherente, de amplitud nacional y con exigencias razonables.
Por supuesto que el compañero Grijalba no puede reclamar aumento de sueldos, salarios y pensiones. O cesación de los despidos antisindicales masivos, despidos que se producen en el sector público y en el privado, y reposición de los despedidos. O la aplicación de un plan nacional de Empleo Digno. O lucha contra la corrupción en los poderes del Estado. O la promulgación de una Ley General de Trabajo que restituya los derechos laborales conculcados. O completar el proceso de transferencias de atribuciones a los gobiernos regionales.
Ésa, y no otra, es la causa del pavor de un régimen autoritario y corrupto.
La marcha, ha anunciado Mario Huamán, secretario general de la CGTP, marcha de todas maneras. No es un desafío. Es una respuesta a la provocación. La de Grijalba fue, por su parte, una marcha marchita".
lunes, 22 de octubre de 2007
Creación poética
Hola a toda la gentita, inauguro este blog con este pequeño poema que inventé, que me salió en un momento de inspiración tremenda, para que sirva a la vez como apertura de este mi espacio. Por supuesto, esta pequeña rntrada, estará guardada en un lugar especial, por ser la primera que sale publicada. Bienvenidos al espacio de ALIANCISTA (Daniel Eduardo Contreras Varela). Empecemos sin más preámbulos, ¡¡a bailar se ha dicho!!
A cada paso que das destilas belleza.
Este salón sonríe y se ilumina cuando atraviesas la puerta.
Eres una luz celestial en medio del aula.
Tu gracia y hermosura son únicas en el mundo.
Esa catarata de agua de fuego que baña tu angelical rostro es el adorno perfecto para tu deidad.
Eres... simplemente TÚ, mi inspiración, mi pedacito de cielo, la dueña y protagonista de mis sueños, el tesoro más preciado y delicado que existirá jamás.
Simplemente eres tú, ... , sublime nombre, tan sublime y dulce como el chocolate, la melodía más armoniosa y afinada que ingresa por mis impúdicos oídos.
Para ti, ... , la dueña de mi alma, mi corazón y mi vida.
De un admirador secreto, el más dichoso de los seres por conocerte y amarte y, a la misma vez, infortunado por, ha de seguro, recibir tu desprecio. Por eso tengo que resignarme a amarte en secreto, viviendo apasionadamente esto que siento por ti de la manera más feliz, porque soy feliz por ti y por amarte.
Podría escribir más cosas que puedo ser para ti, pero no existe un papel tan grande e infinito como el universo.
El que te amará por siempre
A cada paso que das destilas belleza.
Este salón sonríe y se ilumina cuando atraviesas la puerta.
Eres una luz celestial en medio del aula.
Tu gracia y hermosura son únicas en el mundo.
Esa catarata de agua de fuego que baña tu angelical rostro es el adorno perfecto para tu deidad.
Eres... simplemente TÚ, mi inspiración, mi pedacito de cielo, la dueña y protagonista de mis sueños, el tesoro más preciado y delicado que existirá jamás.
Simplemente eres tú, ... , sublime nombre, tan sublime y dulce como el chocolate, la melodía más armoniosa y afinada que ingresa por mis impúdicos oídos.
Para ti, ... , la dueña de mi alma, mi corazón y mi vida.
De un admirador secreto, el más dichoso de los seres por conocerte y amarte y, a la misma vez, infortunado por, ha de seguro, recibir tu desprecio. Por eso tengo que resignarme a amarte en secreto, viviendo apasionadamente esto que siento por ti de la manera más feliz, porque soy feliz por ti y por amarte.
Podría escribir más cosas que puedo ser para ti, pero no existe un papel tan grande e infinito como el universo.
El que te amará por siempre
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