martes, 30 de junio de 2009

A la fe de la inmensa mayoría

Con respecto al último artículo del presidente de la República publicado el domingo en el diario Expreso, la mente más brillante de este país, César Hildebrandt, publicó a modo de respuesta esta columna que ya nos tiene acostumbrados en uno de los pocos diarios que merecen mi respeto, La Primera:
"En su delirante discurso-ensayo-artículo del último domingo (“A la fe de la inmensa mayoría”, publicado esta vez en “Expreso”), el doctor Alan García dice algunas cosas que no deberían pasarse por alto:
1)“Los adversarios son los de siempre: amenazan y bloquean carreteras porque saben que son muy pocos...”
¿O sea que Yehude Simon simula negociar con esos “pocos”? ¿Y no era que los adversarios del Apra fueron SIEMPRE los oligarcas? ¿Y si son tan pocos por qué García ha derogado los decretos de urgencia que concernían a esas flagrantes minorías? García no entiende que con sus palabras desactiva a Yehude Simon, invalida las mesas de diálogo y propone, en el fondo, soluciones dictadas por la fuerza. ¿No entiende o sí lo entiende y se trata de un acto premeditado y de otra profecía sanguinaria?
2) “Esto es parte de un conflicto continental...Ahora vivimos una guerra fría en la que participan gobernantes extranjeros...Recordemos que el Perú es un centro vital para los hechos continentales. Fue necesaria la conquista del Perú para dominar Sudamérica, lo fue Ayacucho y ahora es necesario para el modelo regresivo y dictatorial que quiere dominar al Perú...”
Dejemos de lado la sencillez fronteriza, la sintaxis agujereada y el aguadito ideológico que expresan estas líneas. Vayamos al fondo del asunto. Y el fondo parece ser que García...
a) no puede admitir que ha sido la firmeza de unos grupos nativos la que lo ha derrotado; de allí su irresponsable apelación a la idea de unos gobiernos foráneos metiéndose en Bagua o en Sicuani;
b) al echar mano al recurso del “factor internacional”, García olvida que ese fue el método “nacional-fascista” de las dictaduras de derecha a las que el Apra, hoy architraicionada, se enfrentó en el pasado; olvida también que Haya de la Torre fue acusado de dirigir un “partido internacional”;
c) al señalar la batalla de Ayacucho como un episodio de “la conquista del Perú para dominar Sudamérica”, García intenta ensuciar la figura de Simón Bolívar, negar la historia y rehacer chauvinistamente la memoria colectiva de los peruanos; ¿tendremos que recordar que en Junín y Ayacucho el Perú fue “conquistado” para la libertad y que la independencia se la debemos a esa alianza de venezolanos, colombianos, chilenos y peruanos no monárquicos? Un García particularmente iletrado es el que asoma en ese párrafo. Pero, también, un García de psiquiátricas connotaciones. Porque si hay un complot de “gobernantes extranjeros”, ¿qué hace Torre Tagle que no convoca a una reunión de emergencia de la OEA? ¿Tan pobres diablos somos que asistimos a la conspiración que amenaza destruirnos y lo único que hacemos es publicar un artículo en “Expreso”?
3) “Son una minoría. ¿Cuántos se movilizan en todo el país y en todas sus marchas? Un máximo de 50,000 personas...”
García cuantifica desde la arbitrariedad y el mero gusto. ¿Qué clase de mediciones utiliza para hablar de “un máximo de 50,000 personas”? Ninguna encuesta lo respalda. Y si creyéramos en las encuestas y situáramos su popularidad en el 21 por ciento doloroso y actual, podríamos decir, con la misma soberana gana presidencial, que “ocho millones de peruanos repudian al jefe de Estado”. Además, García olvida que fueron 61,000 votos –esos sí contados uno por uno- los que le permitieron llegar a la segunda vuelta tras desplazar a Lourdes Flores. De modo que, así fueran 50,000 los que resisten la embestida conservadora de García no podríamos decir que esa cifra es desdeñable.
4) “¿Cuál es su meta? Crear un “levantamiento general de los pueblos” aprovechando la crisis mundial...¿Cuál es su estrategia? Acumular fuerzas en la primera mitad del gobierno y en la segunda precipitar la caída del sistema, elegir una Constituyente. Establecer la reelección, proceder a la estatización...”
García está viendo diablos azules psicodélicos. Con su paranoico “diagnóstico” social, unifica en un solo campo a los huambisas de Condorcanqui, a los regantes de algunas zonas de Puno, a los comuneros del Cuzco, a los pequeños ganaderos de camélidos de Huancavelica, a los dirigentes sindicales de la CGTP o del Sutep, a los ambientalistas de todos los colores y hasta a las autoridades regionales hartas del engaño centralista. La mente de García funciona en base a este delirio secuencial: llamo a todos los que se me opongan “adversarios del progreso” (que yo encarno); pongo a todos ellos en un mismo saco; digo que, precisamente, el hecho de que estén juntos demuestra que todos ellos obedecen a una conspiración internacional en marcha; no soy, entonces, responsable: soy una víctima.
5)“Su táctica es la captura de los instrumentos de decisión y comunicación...por eso (...) se multiplican en los blogs, azuzan a los comunicadores, se adueñan con violencia de la noticia, etc...”
Esto, que por sus harapos formales y de contenido podría haber suscrito cualquier Chichi, lo escribe un presidente de la República que goza de tanta luna de miel con los medios. ¿O cree que América Televisión debería ser más dócil? ¿O que Canal 5 más entregado? ¿O el 7 más sobón? ¿O el 2 más conveniente? ¿O el 9 más elusivo? ¿O el 13 más inexistente? ¿O que RPP debería expulsar a Augusto Álvarez Rodrich y a Patricia del Río, a los que se les concede algunos minutos diarios de eventual disidencia? ¿O es que García pretende decirnos que una tan despiadada como imaginaria oposición de los medios lo explica todo, incluyendo los cadáveres de 24 policías y de los diez lugareños de Bagua? ¿No era oposición despiadada la que García reclamaba en contra de Toledo? Y en cuanto a esa surrealista alusión a los blogs, ¿es que quiere decirnos que El Útero de Marita, o Reportaje al Perú, se hacen siguiendo consignas extranjeras que llegan por e-mail lacrado? ¿No sabe García que el argumento de una Internet contaminada por la rebeldía y el descontento es el mismo que emplean los dirigentes chinos o iraníes? ¿¡Dónde diablos está Saúl Peña!?
6)“¿Qué falta a esta inmensa mayoría? –se pregunta García, quien, sin lugar a dudas, se siente su representante-. Actuar, evitar que el monopolio de la movilización y el grito esté en manos de los “antisistema”...enviar cartas a los medios de comunicación, CREAR GRUPOS DE ACCIÓN...” (Las mayúsculas son nuestras, nota de C.H.)
¿Grupos de acción como los que han barrido con la oposición interna en los comicios apristas? ¿Como los que instrumenta el Apra cuando de golpear, amenazar o escarmentar se trata? ¿Ya que no se puede regresar a Haya, regresemos al búfalo Pacheco: esa es la propuesta? ¿Faltaron esos “grupos de acción” en los hechos de Bagua? ¿Ellos podrían haber evitado la tragedia? ¿O es que García, enterrador de Haya en muchos aspectos, cita ahora, de modo implícito, al ideólogo moderno de la derecha peruana, don Víctor Andrés Belaunde y su famosa frase “las masas se combaten con las masas”?
García está mal. Su narcisismo le impide reconocer algún error. Un voluntarismo sonámbulo lo lleva, otra vez, al despeñadero. La corte de adulones que lo sigue como traza y cauda no le hace ningún favor. Este sería el momento en el que el Apra debiera sentarse con su presidente y hacerlo entrar en razones. Pero no hay un solo aprista capaz de esa tarea. La tragedia del Apra es que fue, sucesivamente, un partido perseguido por la derecha, entendido por la derecha y hoy, con García, colonizado por la derecha nacional e internacional. El problema del 2011 no será “el antisistema”. Será que “el sistema” encarnado por García volverá a demostrar que no funciona.
Porque si de sistemas o de antisistemas hablamos, la infección también podría decir que los glóbulos blancos que la combaten son elementos perturbadores y –por qué no-, extraños, casi extranjeros.
Posdata: He regresado de un viaje reparador y me encuentro con dos artículos tremebundos. El primero, el de Alan García, que comento en estas líneas; y el segundo, el de Mario Vargas Llosa, que parece escrito por Eudocio Ravines, que también escribía muy bien y servía tan bien o mejor a la derecha. Después de esta contribución vargasllosiana a la causa alanista y a la satanización del movimiento selvático, ya podemos decir que el gran novelista ha logrado el propósito de todos estos años: pensar como su papá y escribir como su hijo.

jueves, 25 de junio de 2009

Crisis política en Honduras

Una fuerte crisis política parece estarse gestando en Honduras, donde el presidente, Manuel Zelaya, destituyó al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, y aceptó la renuncia del ministro de Defensa, Ángel Edmundo Orellana.
El mandatario hondureño, quien hizo el anuncio en una transmisión conjunta de radio y televisión, dijo que su decisión respondía a "la crisis generada por unos sectores que han promovido la desestabilización y el caos con el fin de causar serios problemas a la institucionalidad democrática de Honduras, al orden Constitucional y al ejercicio del poder legalmente constituido".
En el centro del debate está el referendo que el presidente desea hacer el próximo domingo, para consultar a los hondureños si están de acuerdo con que, en las próximas elecciones presidenciales, se agregue una urna en la que los votantes opinen sobre la propuesta de convocar a una asamblea que reformaría la Carta Magna y podría permitir la reelección presidencial.
El congreso hondureño aprobó el martes una ley que regula los referendos y plebiscitos y con la que parece haber congelado los planes del mandatario de reformar la Constitución.
Según la agencia de noticias EFE, el ahora ex jefe del Estado Mayor Conjunto dijo que había sido separado de su cargo por negarse a violar la ley.
EFE indica que el presidente "quería que las Fuerzas Armadas brindaran todo el apoyo logístico" para la consulta popular que promueve. El periódico hondureño La Prensa, en su versión de internet, también atribuye la salida del militar y del ministro de Defensa a que no apoyaron la consulta.

Tensión

Durante su intervención por radio y televisión, Zelaya invitó a diferentes sectores de la sociedad hondureña a reunirse con él, en las próximas horas, en la Casa Presidencial para "tomar decisiones en pro del desarrollo y la democracia hondureña".
"Nosotros los que realmente amamos a Honduras no podemos permitir que la democracia siga siendo de unos pocos", señaló el presidente hondureño.
De acuerdo con la prensa local, antes de emitir el anuncio, Zelaya se había reunido con miembros de la cúpula de las Fuerzas Armadas de Honduras.
Todavía se desconoce quiénes serán los designados para ocupar los cargos vacantes.
La nueva ley aprobada por el Congreso impide la realización de consultas populares 180 días antes y después de las elecciones generales. De esta manera, se considera que los opositores a Zelaya en el Congreso han frustrado el referendo del domingo, dado que las elecciones presidenciales serán en noviembre próximo, con lo cual ya no queda tiempo para realizar el plebiscito.
La tensión por la consulta popular no sólo está reflejada en la relación entre Zelaya y la oposición, sino en las propias filas del oficialismo, el Partido Liberal.
En mayo pasado, el mandatario y el titular del Congreso, Roberto Micheletti, cruzaron insultos y acusaciones, después de que el último denunciara haber recibido amenazas de muerte.
"Yo aquí públicamente responsabilizo al Poder Ejecutivo si algo me pasase a mí o a mi familia, a mis hijos o a mi esposa, porque ya basta, porque yo creo que nosotros no tenemos por qué estar sufriendo situaciones de aspiraciones de un trastornado que quiere quedarse con el poder en el país", afirmó Micheletti.
Tanto el presidente Zelaya como su secretario privado Eduardo Reina, negaron las acusaciones.

Dos cosmovisiones para un país

El conflicto que estalló en Perú a principios de junio pone en evidencia una difícil relación entre las empresas multinacionales, el Estado y las comunidades nativas del Amazonas.
Las movilizaciones indígenas que culminaron con enfrentamientos violentos y la derogación de normas sobre la explotación de hidrocarburos en el Amazonas, constituyen el mayor desafío político al gobierno de Alan García desde que asumió en 2006.
Pero más allá de la complejidad de los conflictos puntuales, algo de fondo condiciona todo lo demás: el choque de dos cosmovisiones muy distintas.
Para Pedro Ramiro, investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), los pueblos originarios tienen una manera de entender el mundo muy apegada a la tierra, al agua, a la biodiversidad de los territorios en los que llevan viviendo muchos siglos.
Y esta forma de situarse en el mundo, inseparable de su modo de vida, es algo que no se comprende bien desde la cultura de las grandes ciudades y los países industrializados.

Crisis de representación

El gobierno peruano defiende la necesidad de inversiones para el desarrollo del país y de las zonas en cuestión, en el marco del proceso de implementación del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos.
Pero esta voluntad no siempre encuentra la forma de comunicarse con las comunidades indígenas, aunque desde el gobierno en Lima se insiste en que se respetan las instancias de consulta con los jefes comunales.
Para Roger Rumrrill, escritor especialista en la amazonía peruana, la rebelión indígena desnuda el enfrentamiento entre estos dos mundos.
El analista afirma que no sólo el gobierno central está cuestionado por los indígenas, sino también los dirigentes regionales, funcionarios del Estado, que en muchos casos están sospechados de haberse enriquecido de forma ilícita con los cánones que reciben por la explotación petrolera.
Según Rumrrill, el Estado, que debería controlar a las empresas trasnacionales, en la práctica es visto cómo un aliado de estas compañías, tan ajeno como ellas a las comunidades de la selva peruana.

El papel de las multinacionales
Para OMAL, organización creada para investigar el impacto de las empresas trasnacionales en América Latina, la expansión de estas compañías en los años 80 y 90 no ha tenido apenas contrapeso y no se ha preocupado por los efectos de su actividad en los pueblos originarios.
Pero a partir de los reclamos de organizaciones indígenas y campesinos, más activos en los últimos años, las empresas han empezado a prestar atención a la forma en que se percibe su actividad, no sólo en los lugares donde operan, también en sus países de origen.
"Las propias multinacionales han tenido que modificar no tanto sus prácticas, porque sus prácticas no han cambiado, siguen extrayendo petróleo en reservas de la biósfera, en zonas habitadas por indígenas sin consultar; pero lo que sí ha cambiado es la forma en que comunican eso a nivel social", afirma Pedro Ramiro.
Así es cómo aparece el concepto de Responsabilidad Social Corporativa, asociado a las buenas prácticas empresariales.
Pero según OMAL, hasta ahora sólo implica códigos de conducta voluntarios de las empresas, que no tienen control regulatorio real, más que el que puedan imponer los estados.
Para ejemplificar esto, la organización destaca que la inversión media de las empresas españolas en América Latina en proyectos tendientes a reducir los impactos negativos de sus actividades se limita al 1,2% de sus beneficios.

Conflictos latentes
Para Roger Rumrrill el conflicto por la selva peruana no ha hecho más que empezar.
El escritor peruano apunta que el reclamo de los indígenas se centra en devolver a la constitución vigente, establecida por el ex presidente Alberto Fujimori, las garantías de control sobre los territorios indígenas que habían sido reconocidas por primera vez en la ley 20654, de 1974.
Pero Rumrrill alerta sobre lo que él considera una fuente de conflicto latente, y es la división en lotes concedidos para la exploración de hidrocarburos que ya afecta al 70 % del territorio amazónico peruano.
Muchos de esos lotes se superponen con reservas naturales y áreas habitadas por comunidades originarias, y el problema surgirá, dice Rumrrill, cuando las empresas comiencen sus trabajos de explotación a mayor escala.
El presidente Alan García, cuya aprobación popular ha bajado hasta el 21 % a causa del conflicto, defiende la necesidad de atraer la inversión para estimular la economía.
De la manera en que Estado, empresas y comunidades indígenas se comuniquen dependerá el futuro de una región que alberga a pueblos ancestrales y una gran biodiversidad.

sábado, 11 de abril de 2009

Las siete palabras de Jesús (a mi estilo)

Jueves santo. Miles de personas se amotinan en el centro de Lima para recorrer las siete estaciones. Esta tradición recuerda los siete recorridos que hizo el Señor después de cenar con sus discípulos y antes de llegar a la Cruz. Y todos los jueves santos de cada año, las estrechas calles del centro histórico limeño reciben a los fieles empapados de fe religiosa.
Es increíble ver como hasta esta fecha las variopintas costumbres de los limeños destacan sobre el humo del incienso que se levanta en el inicio de la pascua. Es que la crisis golpea y duro. Hay que buscárselas. Los anticuchos, picarones, mazamorra morada, arroz con leche, arroz zambito, entre otros, no podían faltar en este punto de reunión familiar. La Plaza Italia de los Barrios Altos es un claro ejemplo. Las conocidas señoras que salen todos los fines de semana a ofertar sus productos aprovecharon la gran demanda vial por este día y también se unieron al pintoresco ambiente fervoroso. Las típicas palmas se ofrecían en las puertas de las dos iglesias que rodean esta plaza: Santa Ana y San José.
Avanzando más hacia el centro, se empieza a respirar el aroma a multitud: el encuadre de mis ojos cada vez más se llenaba de gente a medida que me acercaba al corazón de la ciudad. Estaba a unos metros de la Plaza de Armas y ya uno tenía que empezar a pedir permiso para avanzar. Llego a la esquina de los jirones Huallaga y Carabaya cuando veo a un puñado de personas forzando por entrar a la iglesia que se encuentra allí, la principal de la capital: la Basílica Catedral. Pude observar como trataban de zafarse un grupo de fieles que fueron interceptados por miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros que preservaban el orden (aunque ellos mismos no lo respetaban). Llegaron incluso a agredir a una señora que se logró zafar cuando ya estaba a punto de ingresar a la Catedral. ¿Qué necesidad había? En fin. Por cierto, no sólo no respetaban el orden que ellos mismos tenían que inspirar, sino también a la gente. Cuando pasé de su resguardo y quedé a unos metros de entrar, escuché que uno de ellos le decía a otro, refiriéndose a un par de chiquillas que estaban delante de mí (que incluso estaban con su madre): “¡Qué par de mangazos que se manejan esas chibolas!”. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Era la primera vez que entraba a la Catedral: impresiona por la belleza de su fachada y por su inmensidad y amplitud ya mirándola desde adentro. Pero, a decir verdad, no le noté mucha diferencia con otras iglesias: parece que todas hubieran sido construidas por el mismo arquitecto. Balcones por aquí, altares por allá. En los pasadizos laterales, estatuas de santos encerrados y resguardados por rejas de madera. El principal altar fue lo que me llamó más la atención: hecho de metales preciosos relucientes, se levantaba enorme frente a la mirada de todos. Un acólito daba las primeras palabras de la misa leyendo un pasaje de uno de los evangelios, hasta que se apareció el cardenal Juan Luis Cipriani empezando el acto litúrgico.
Salí después de unos minutos, atravesé la plaza y seguí por el jirón Conde Superunda. Ahí, en la intersección con el jirón Camaná, está la iglesia del Rosario o de Santo Domingo. Aquí se había formado un muro humano. Pasaba por ese momento uno de esos ómnibus que llevan de paseo por el cerro San Cristóbal y casi atropella a una señora con una niña. El muro humano no dejaba avanzar, incluso algunos ladrillos de esa construcción me frenaban el paso y me empujaban. Creo que pasaron quince minutos tratando de zafarme de ese entrampamiento. Volteé a la izquierda por el mismo jirón Camaná y pasé por la iglesia San Agustín que, a diferencia de las otras, no tenía tanta gente afuera
Decidí voltear por el jirón Huancavelica hacia el jirón de la Unión y me encontré con otra muchedumbre que pugnaba por entrar a la iglesia de Nuestra Señora de La Merced. Sí que la gente sigue todas las costumbres de la Semana Santa, porque aquí avanzaban a paso lento, cansino, como recordando los pasos de Jesús hacia el monte Calvario con su cruz. Sin darme cuenta, yo también estaba inmerso en esa multitud. Mi pasión fue padecer los latigazos e hincones de las palmas; los empujones, patadas y pisadas de la plebe; hasta que salí de ese calvario, que felizmente no era el monte.
Me puse a “jironear”. Huecos y tierra en el cruce con la avenida Emancipación, los cuales parecían gritarle al acalde: “Castañeda, Castañeda, ¿por qué me has abandonado?”. Un pollo bailarín en la puerta de un restaurante, una turba de niños corriendo para entrar al cine Excelsior, parejitas por aquí, familias por allá. Llegué a la plaza San Martín (apellido de moda) que luce muy bien iluminada. Me di una vuelta y emprendí el regreso por donde había venido. Fue aquí que se me presentó la Virgen, una diosa frente a mí. Estaba parada dándome la espalda y comprando helados. Su cabello largo y negro parecía el Manto Sagrado que la cubría. Su curvilínea y silueteada figura eran la Pasión de Cristo y la Resurrección de la Carne (¿quién fuera a confesarse para recibir su cuerpo de una hostia?). Decidí acercarme, lentamente. Logré ver su rostro: sus ojos achinaditos y destellantes, sus pestañas arqueadas eran una Navidad para la vida. Me había llenado de valor como pocas veces, estaba muy cerca, cuando de pronto se acabó el encantamiento: salió desde dentro de la tienda un Pilatos y me condenó a la cruz de la dura realidad. Ahora, sólo quiero decirle a aquella ninfa: “Te prometo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Caminando de vuelta a casa, entré un momento al Metro de Emancipación. Me distraje viendo los libros. Saliendo me compré una bolsa de canchita. Veo la hora: 8 de la noche. Las calles se vaciaban poco a poco.
Al llegar a la avenida Abancay vi que una señora pasaba por el medio de la pista jalando su carretilla de ambulante y con su hijo en su espalda. De pronto apareció más rápido que el viento uno de los inspectores de tránsito y al grito de ¡Hey!, ¡hey!, llegó hacia ella, la guió hacia la vereda y le dijo: “Madre, ahí tienes a tu hijo”. Felizmente que el semáforo estaba en luz roja
Ya cerca a mi casa (otro ambiente) las escenas cambiaban. La gente festejaba la Semana Santa (¿o “Tranca”?) no con la sangre de Cristo sino con la “santa chela que estás en el hielo”. Es que para algunos, como buenos peruanos, la oportunidad es propicia para fortalecer la amistad (¿no, Pilsen?) con un buen tintineo de vasos y risas por doquier. El lema de ellos es: “Tengo sed”.
Así termina este pequeño recorrido personal por las estaciones en este jueves santo. “Todo está consumado”. Después de llegar extenuado sólo me queda decir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

lunes, 26 de enero de 2009

Palestina: el denominado "proceso de paz" y los crímenes de guerra de Israel

El “glorioso” ejército de Israel se ha retirado del todo de la Franja de Gaza, después de asesinar a más de 1400 personas y de herir a más de 5500. Estas cifras no dicen mucho cuando no están unidas a los hechos mismos contra personas indefensas y desarmadas que murieron a manos de esos “valientes” soldados israelitas.
Pero no sólo se mató a unos cientos de milicianos, también se aniquiló a mansalva y con conocimiento de causa a tanto civil indefenso, entre los cuales había más de 400 niños. Se asesinó a mujeres que salían de entre los escombros con una bandera blanca; a niños en la calle acompañando a sus padres tratando de retirarse a lugares más seguros; se asesinó a gente apiñada en una pieza de sus casas destruidas por la artillería y los misiles de los judíos. Se cometieron todas las atrocidades inimaginables por un pueblo que vive recordando las atrocidades de las SS contra ellos durante la Segunda Guerra. Parece ser que los judíos de hoy se han transformado en los mejores alumnos de las SS alemanas. Israel usó armas prohibidas en zonas extensamente habitadas por la Convención de Ginebra como el fósforo blanco que quema y mutila a la gente. Los judíos bombardearon deliberadamente zonas muy pobladas para matar al máximo de civiles, por cuanto en esas zonas eran muy pocos los milicianos. En un principio, el gobierno israelita lo había negado, pero había no sólo evidencias, había pruebas fehacientes de ello y tuvo que reconocer su uso. Familias enteras llegaron a los hospitales con quemaduras de fósforo. Médicos egipcios como el cirujano Amr Abdul Baky afirmó que nunca en su vida había visto algo semejante, tantos cuerpos mutilados y calcinados por el fósforo. "El hospital estaba lleno de sangre y vísceras", dijo.
Dicen los judíos que han comenzado una investigación sobre ese asunto, pero terminará como todas las otras investigaciones que se han hecho hasta aquí: ninguna condenó a los criminales. Todos aparecieron inocentes como las blancas palomas.
Y para rematar a un pueblo bloqueado por mar, cielo y tierra, que no puede ni entrar ni sacar su producción, ahora ni siquiera puede producir. Todas sus instalaciones, todas sus pequeñas empresas han sido sistemáticamente destruidas en aras de la “seguridad” del Estado de Israel. De esa forma no sólo se impide la producción, también se arroja al pueblo a una cesantía total. Entre esas empresas está la mayor planta de procesamiento de alimentos, la única que quedaba funcionando. También una empresa que producía cemento para la construcción. La economía, ya muy precaria con el bloqueo (mucho más profundo y mucho más efectivo que el bloqueo de Cuba), ha quedado en ruinas. Parece ser que el verdadero objetivo de la guerra era arruinar económicamente a Gaza y de esa forma producir el éxodo de sus habitantes hacia países en donde puedan ser acogidos y vivir una vida normal.
Pero también lo que ha quedado en ruina total con estas acciones criminales del sionismo es el llamado “Proceso de Paz”, que verdaderamente nunca ha existido más que en el papel y en unas cuantas reuniones de Abbás (el traidor) con miembros de gobierno israelí para tomar juntos unas tazas de café y, luego, hacer declaraciones para la prensa, engañando así a mucha gente que no entiende de política ni conoce el trasfondo de este asqueroso asunto.
Más de 4.000 viviendas fueron totalmente destruidas y otras 20.000 están inhabitables. Hospitales y escuelas fueron blanco sistemático del bombardeo de los judíos. A eso se sumó el asesinato de personas por soldados israelíes que bromeaban y reían alrededor de sus agonizantes víctimas civiles. Claro está que, Olmert dijo que había llorado por tantos niños muertos, y soltó probablemente algunas lágrimas de cocodrilo, o las simuló para engañar al mundo y aparecer como seres sensibles cuando nada tienen de eso.
Ahora la UE con aprobación de USA y de Israel intenta crear un “gobierno de unidad” entre Fatah y Hamás cuando eso ya no es posible. Cuando ya Fatah no representa a nadie, a no ser a su propia y reducida militancia, porque hasta muchos de sus antiguos militantes y simpatizantes huyen de esa organización para no ser confundidos con los traidores, los delatores, los espías y otras clases de individuos despatriados que no merecen llamarse palestinos.
Fatah se está hundiendo en su propio estiércol, en cambio Hamás surge con mayor fuerza, mayor que antes de la guerra, respaldada ésta por su entereza moral.
Ahora el gobierno de Israel (el único junto al de USA que no reconoce la justicia internacional) ha manifestado que protegerá a sus soldados que hayan cometido crímenes de guerra. Según lo dicho por Olmert, “los comandantes y soldados que estuvieron en Gaza deben saber que están seguros frente a esos tribunales”, es decir frente a los tribunales internacionales. Tienen temor de salir de sus país porque son culpables, tienen temor de que sus nombres sean publicados en internet y que algunos de los soldados con conciencia los delaten.
En todo el mundo hoy se despierta la indignación contra estos bárbaros actos del Estado de Israel. Incluso el relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en Gaza, Richard Falk (de religión judía), afirmó que Israel cometió crímenes de guerra en Gaza. Entre otras cosas dijo: "La evidencia de la violación de la ley humanitaria es tan clara que no tengo ninguna duda de la necesidad de una investigación independiente que demuestre que Israel ha cometido crímenes de guerra". El mismo bloqueo de la Franja de Gaza ya es un crimen contra la humanidad. El mismo secretario general de la ONU, Ban Ki Mun, que estuvo de visita en Gaza recientemente se mostró sorprendido del ensañamiento de Israel con la gente de Gaza. Amnistía Internacional y otras organizaciones de defensa de los derechos humanos se han pronunciado categóricamente sobre los crímenes de guerra cometidos por los israelitas. Lo extraño de todo esto es el silencio de Obama, el nuevo presidente de USA, sobre estos crímenes. No ha dicho ni una sola palabra de condena, solo su comprensión de la acción militar de Israel. Aunque pensándolo bien, el silencio de Obama es explicable, porque el cambio de presidente de USA, así sea mulato, chino, negro del todo, indio o de cualquier etnia que sea, sigue siendo el representante de los capitalistas norteamericanos, de los grandes empresarios y por supuesto del Imperio norteamericano que pretende erigirse en el mayor poder mundial y rector de la política y de la economía del mundo. Que tenga o no buenas intenciones, que repare en su país injusticias que existen ya centenas de años, no cambia su esencia, ni su ideología burguesa al servicio de los intereses de la clase dominante de USA.

miércoles, 7 de enero de 2009

Invasión extra y terrestre

Con respecto a la guerra en la franja de Gaza, el notable César Hildebrandt escribió esta columna el domingo 4 de enero en el diario La Primera. INTERESANTE Y MUY CIERTA:



"Ya están, por tierra también, los que han venido a salvar, en la Franja de Gaza, la civilización occidental que supuró a Bush y encarna la Unión Europea.
Por aire, mar y tierra las fuerzas que documentan a Dios ensanchan a plomo limpio la tierra prometida, esa patria viva que nació por decisión de la ONU y su resolución 181, esa patria exigente que todo lo pide y que, a cambio, sólo exige el exterminio de quienes se interponen.
La estrategia es, como lo subraya Jennifer Loewenstein, directora asociada del Programa de Estudios sobre Oriente Medio en la Universidad de Wisconsin, sepultar el sueño de un Estado palestino.
Israel, en efecto, jamás lo quiso y ahora, con Obama bancado por el lobby israelí que encabeza el radical Steven Spielberg, puede estar más seguro que nunca de que ese sueño-pesadilla (sueño para los palestinos y pesadilla para la derecha israelí) no se cumplirá.
Ayer las fuerzas terrestres del ejército israelí han entrado a no dejar vivo nada que se mueva de modo hostil en la Gaza que tampoco les pertenece, como no les pertenece la Cisjordania que ocupan y donde han construido miles de asentamientos que confirman su imparable expansión, como no le pertenecen el Valle del Jordán ni el Jerusalén Este que detentan a fuego de fusil.
Buena cosecha para ser el primer día: el fuego de artillería de Israel ha volado una mezquita en Beit Lahija, al norte de la Franja, con todos los que estaban rezando adentro. Catorce muertos y 30 heridos, todas víctimas civiles.
Hay decenas de muertos (por lo menos otros 30) que la propaganda israelí describe como “terroristas caídos en acción”. Es imposible creerle a un ejército de criminales. Sería como creerle a Hitler cuando juraba que los sudetes serían la última reivindicación que demandaría a Europa.
Y ya no hablemos de esta Europa, que ayer, a través del checo presidente semestral que padece, justificó la invasión terrestre de Israel diciendo que “es defensiva”.
¿Para esto se apartaron los checos del comunismo de los tanques? ¿Para que un pobre diablo disfrazado de idiota justificara los tanques de Israel y dijera que quien invade se defiende?
Ya son cerca de 490 los muertos y más de 2,500 los heridos. Pero son palestinos. Son muertos consentidos, casi deseados, del todo prescindibles. Son los judíos de 1936, los armenios de 1915, los fusilados de Madrid del 39.
El drama de los palestinos es que su sufrimiento no tiene fin. No hay fecha límite para lo que Israel decida hacer con ellos. Si eligen a Fatah, Abbás los termina traicionando. Si eligen a Hamás, como lo hicieron con el 60 por ciento de los votos en elecciones supervisadas internacionalmente, Israel los ahoga, primero, y los aplasta después.
Si miran a Europa, hallarán el cinismo de siglos. Si miran para el mundo árabe, encontrarán al sórdido Egipto y a las monarquías putrefactas del petróleo y al rey jordano cuyo padre estaba en la planilla de la CIA.
Entonces miran a Siria y por eso son terroristas. Entonces miran a Irán y por eso son terroristas. Y lo dicen, sin rubor alguno, quienes han hecho del terrorismo una doctrina de Estado, una ciencia asistida por las divinas providencias.
La situación de Gaza queda retratada por la descripción hecha ayer por Raji Sourani, voluntario del humanitarismo palestino:
“Los heridos ya no pueden atenderse. Estamos sitiados. A la lista de los muertos hay que añadir noventa cadáveres que no han podido identificarse dado el estado de destrozo en que se encuentran”.
Hamás es fuerte porque surgió en 1987, de la ira acribillada de la segunda Intifada. Y es fuerte porque no se ha vendido ni se ha dejado amaestrar como lo han hecho los herederos indignos de Arafat. Por eso es que Israel está en Gaza: para exterminar a Hamás, el único movimiento que puede hablarle a Israel con el lenguaje que Israel entiende como humano: el de la convicción y el de la fuerza.
Apenas meses después del triunfo de Hamás en las elecciones de enero del 2006, Israel declaró que Gaza era “una entidad hostil”. El plomo y la muerte que hoy caen como una maldición sobre la Franja sólo son la aplicación de una política de Estado: la liquidación de un movimiento y, si es necesario, del pueblo gazauí que lo acompaña.
A eso han llegado Bush, la mediocridad irremediable de Europa y la indiferencia del mundo: a tolerar que la política del medio oriente se haga a costa de montañas de cadáveres y a permitirle a Israel todos los desmanes que el fascismo armado puede cometer.
Y, sin embargo, es posible que Israel fracase. No por debilidad, desde luego, sino por las mismas razones que lo llevaron a la derrota ante Hizbolá en el sur de Líbano. La resistencia de Gaza está por verse y su capacidad de sacrificio también.
“Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamás, la pregunta más importante es si esto es una meta alcanzable. Si no, los bombardeos no son sólo crueles, bárbaros y reprensibles, sino también absurdos”, ha escrito el famoso pianista y director de orquesta judío Daniel Barenboim, un hombre lúcido que parece avergonzarse de la simpleza asesina de quienes hoy mandan en su país.
“Si, por otro lado, es realmente posible destruir a Hamás con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción de Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de la Franja no se arrodillarán reverencialmente ante el poderío del ejército israelí. No debemos olvidar que antes de que los palestinos eligieran a Hamás, Israel los apoyaba en una táctica para debilitar a Arafat...”, ha reflexionado Barenboim, que fuera esposo de esa celista inigualable llamada Jacqueline Du Pré.
Frente a Barenboim y el heroico pacifismo judío están, claro, los halcones que dominan la escena.
“Patria Judía” es un sitio del Internet que se difunde en todos los idiomas, empezando por el hebreo, desde Buenos Aires. Allí se expresa, sin pudores, el “patriotismo israelí”.
¿Qué decía ayer “Patria Judía”?
Después de llamar terrorista al subcomandante zapatista Marcos por denunciar la masacre de Gaza, “Patria Judía” describía así la matanza de la mezquita en Beit Lahiya:
“Ayer volaron una mezquita que contenía misiles y bombas, mandando a otros diez genocidas palestinos al séptimo cielo del pedófilo... Flor de paliza se les viene encima”.
El pedófilo es Mahoma. Los “palestinos genocidas” eran civiles que estaban rezando.
¿Y cómo trata “Patria Judía” el asesinato del dirigente de Hamás Nizar Rayan en un bombardeo aéreo que mató a su esposa y a sus ocho hijos?
Lo trata de esta manera:
“Otra rata gorda fue a visitar a Mahoma. Israel mata a uno de los principales líderes de Hamás en la Franja de Gaza”.
Debajo de la foto de Nizar Rayan aparece la siguiente leyenda:
“Chau basura, saludos al pederasta de tu profeta”.
Y bajo la foto de la casa destruida del líder de Hamás, la frase siguiente:
“Así quedó la casita de Rayan”.
La gracia de “Patria Judía” es que expresa, sin hipocresías ni antifaces, el discurso de la derecha fascista israelí. La que hoy gobierna ese país nacido como contestación mundial al genocidio nazi".

viernes, 2 de enero de 2009

OCURRENCIAS

Uno que debería ser enjuiciado por un Tribunal Internacional es el ex secretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld, quien aprobara - y sigue haciéndolo - los abusos cometidos por las tropas norteamericanas en Abu Ghraib y Guantánamo, además de haberles mentido a los ciudadanos de su país para justificar la invasión y destrucción inmisericorde de Irak. Felizmente el próximo presidente norteamericano, Barack Obama, anuncia medidas para limpiar la imagen de su país ante el mundo y restituir los hermosos principios que dieron origen a su nación.

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Hace años escuché a José Miguel Oviedo contar cómo cada vez que venía al Perú se llevaba de vuelta a los Estados Unidos, en donde ejercía una cátedra, un gran choclo cusqueño que con gran satisfacción mostraba a sus alumnos norteamericanos, que no podían creer lo que veían: un choclo peruano cuatro veces más grande que los que se vendían en los mercados de ese país, que eran minúsculos y desabridos. Eso era antes de que nos enteráramos de los transgénicos, producidos por la química, que tanto elogian algunos aficionados a la ciencia en el Perú, especie que están tratando de implantar en el país y que acabaría con los productos orgánicos que aquí se siembran. Si se imponen ya no podría vanagloriarse Oviedo de nuestros choclos serranos, ni estos podrían competir jamás con los insignificantes choclos norteamericanos.
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Soy agnóstico, como creo haberlo afirmado más de una vez, pero eso no me quita guardarles respeto a las diversas creencias religiosas, pese a que a muchas de ellas las considero, gracias a su intolerancia, como propiciadoras de las guerras que se desarrollan en diversas partes del mundo. Pero, como libre pensador, me parece un despropósito que artistas venales como Madonna realicen actuaciones tan gratuitas y ofensivas como las que vi que había realizado en Buenos Aires, en donde apareció en medio de su show exhibiéndose en una cruz, con los más sagrados y dolorosos emblemas del cristianismo (como la corona de espinas) en un acto musical no sólo irreverente sino agresivamente anticristiano. Me gustaría saber si esa guarra haría lo mismo con los símbolos del Islam en un país islamista.
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Ni siquiera los zapatos de Charlot, esos que el hambre le hacía intentar comérselos, se hicieron tan inmediata y mundialmente famosos como los que el iraquí Muntadar al Zeidi (el más famoso tirador de zapatos del mundo) le arrojó a George W. Bush, lamentablemente sin acertarle gracias a los inusitados reflejos del presidente norteamericano, que supo esquivarlos mejor aún que su responsabilidad sobre los crímenes que ha venido cometiendo últimamente. Si al menos uno solo le hubiese atinado en la cara, el mundo entero habría celebrado y el buen Muntadar se habría convertido en el héroe de millones de personas que a partir de entonces lo habrían aclamado y reverenciado como un héroe. Ahora, los secuaces de Bush en Irak quieren condenarlo a prisión por ese valeroso acto. ¡Protestemos todos!



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La prensa y televisión norteamericana y de todo el mundo ha hecho chacota de la más famosa tirada de zapatos del mundo, y ahora internet se llena de personajes inspirados en el valeroso acto del iraquí. No es para menos. Aquí en el Perú, dentro del programa de Educación Física que se imparte en los colegios, se podría implementar un deporte como el de Tirar zapatos , que en lugar de palitroques como en los bolos, incluya los retratos de algunos congresistas notables que merecen un zapatazo en la cara, como el tal Gustavo Espinoza.
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Ahora ya no se venderán los terrenos del Cuartel General del Ejército en San Borja, que formaban parte de la ola de expropiaciones y apropiaciones pretendidas por el gobierno. Sus ministros y funcionarios no han encontrado forma más práctica y directa de hacerse de recursos que disponer de lo ajeno.
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Antes el saludo de fin de año en todo el mundo incluía frases de cajón como ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!, con mayúsculas y todo. Hoy en día, gracias a la crisis mundial, al menos la última parte de la frase será imposible de repetir. Creo que muchos, en casi todos los países del mundo, se saludarán con un simple ¡Sálvese quien pueda! Y, como creo que dice la Biblia, muchos serán los llamados y pocos los elegidos.
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¿Han probado ustedes hacer una consulta en la Telefónica? Sólo podrá hacerla por teléfono, claro, porque esa empresa tan grande y poderosa parece no tener funcionarios sino tan sólo números de anexos a los que comunicarse. Nadie, en empresa de tal volumen, tiene cara, ni oficina, ni escritorio. Es la versión del siglo XXI de Kafka, donde nadie da razón ni responde.